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Malestar de propietarios de gimnasios por la medida que les prohíbe funcionar: “No nos parece justo”

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Raúl Ferrari habló en representación de sus colegas y no ocultó la disconformidad del sector por las restricciones que los afectan.

El último decreto emitido por el ejecutivo municipal, que adhiere a las restricciones anunciadas por la provincia de Buenos Aires, vuelve a perjudicar fuertemente a los gimnasios, natatorios y espacios cerrados donde se realizan actividades deportivas.
Esto reavivó el malestar de quienes dependen de estas actividades ya que se repiten las situaciones que tuvieron que atravesar en gran parte del 2020 cuando estuvieron varios meses sin poder funcionar.
El profesor Raúl Ferrari, propietario de un gimnasio en Bragado, afirmó que la restricción al funcionamiento de esos rubros es una medida injusta ya que considera que “nosotros creemos que no somos los causantes de lo que pasa en nuestra ciudad”.
“Sabemos que la situación en Bragado es muy mala, pero que tomen la medida de cerrarnos solo a nosotros no me parece justa y más aun sabiendo que no somos el foco de contagio” expresó.
Ferrari remarcó que en los gimnasios se trabaja con protocolos e incluso que tuvieron que invertir dinero para llevar a cabo la actividad de manera segura.
“En 2020 estuvimos ocho meses sin poder trabajar y fuimos casi los últimos en volver a funcionar. Demasiado aguantamos el año pasado para que ahora, en la primera, nos agarren de vuelta a nosotros. La situación de Bragado no va a cambiar porque cerremos” sostuvo.
Por otro lado comentó que la actividad física hace bien para el estado general de las personas y que tango los gimnasios como las piletas, cumplen una función muy importante que es la terapéutica ya que trabajan con gente que necesita rehabilitación o que esta estresada.
También mencionó las personas que asisten ya se habían acostumbrado a cumplir con los protocolos y las medidas de cuidado: “Cuando reabrimos podíamos trabajar con 10 personas y ahora cuando comenzó el aumento de contagio solo podíamos tener el 30% de la capacidad. El protocolo consistía en llegar con el barbijo, había alcohol en gel, un trapo con lavandina en el piso y no existía contacto entre la gente. Cada uno trabaja con sus elementos y luego los desinfecta, la verdad que todo es muy seguro y no se detectaron casos masivos en ninguno de los gimnasios”.
Raúl Ferrari señaló que todos los propietarios de los gimnasios están unidos y que en el día de ayer esperaban ser recibidos por el intendente Vicente Gatica para tratar la situación y tener una respuesta de porque esta medida se aplica hacía con ellos.
Para finalizar dijo que en el año pasado solo recibieron ayuda del estado durante 3 meses y que por la época del año que se atraviesa, con las bajas temperaturas, es complicado poder dar las clases al aire libre como si está permitido (con un tope máximo de 10 personas).

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