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Mi verdad del 24 de marzo de 1976

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-Por el Dr. Gustavo A. Benalal

Los judíos quizás por sus desventuras, lo tienen claro: “Los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a revivirlo”.- Cuatro décadas han pasado de aquel 24-03-1976 en que Argentina se sumió en la noche más oscura.
El paso del tiempo sí permite analizar más objetivamente hechos que ya pertenecen a la historia pero que aún nos duele.- Los diferentes gobiernos lo interpretaron según su ideología y conveniencias; el relato kichnerista hizo que lo acontecido en esa época, haya mutado, en convertirse en algo diferente a lo que realmente ocurrió.
Muchos ideologizados pondrán el grito en el cielo, pero la lógica indica que lo mejor es entender bien y hacerlo, no significa que se avale o se justifique la dictadura, sino simplemente respetar la verdad histórica en la forma más desapasionada posible.

Los militares en 1976 no derrocaron a un gobierno que contaba con apoyo popular, tenía una economía desquiciada y un estado de violencia con dos sectores claramente identificados y enfrentados, los jóvenes revolucionarios y guerrilleros de ERP-Montonero y la derecha fascista financiada por la propia administración peronista, la Triple A.- Isabel Perón a duras penas podía encolumnar a su Partido y al sindicalismo – columna vertebral del movimiento que decía conducir.
Isabel fue derrocada no por una única causa sino por una sumatoria de causas, a lo que colaboró el crecimiento de la subversión y el clima de violencia generalizada con los crímenes de la Triple AAA lopezreguista.
La crisis de autoridad del Peronismo se vio reflejada en todos los estratos del gobierno sumada a la desobediencia social generalizada, lo que erosionó el apoyo popular de origen y la esperanza que se había depositado con el retorno del Líder luego del largo exilio, como única solución para conseguir la pacificación del País.- La falta de reacción y de gestión sumado al aumento de la violencia aisló a Isabel.
La apatía social hizo creer a los militares que tenían el camino despejado hacia el gobierno mientras que un sector de la prensa y el empresariado estaba comprometido con el golpe militar mientras que la gente – ingenuamente, creía que la represión militar sería menor que la violencia de la Triple AAA.
La tradición argentina, en ese momento, de que a un gobierno que no gustara a ciertos y poderosos sectores terminaba con un golpe de estado hizo que fuera el golpe de estado más anunciados. La negativa de Isabel a renunciar permitiendo la asunción de Ítalo Luder para ciertos estudiosos fue la consecuencia de la asonada criminal mientras que Saenz Quesada lo imputa a su obstinación de «creerse la heredera del legado de Perón» y estar convencida que la Iglesia la protegería. La dirigencia peronista estaba ciega, negaban la realidad, así en la madrugada del 24-03 Lorenzo Miguel hacia saber». Para mí todo está normal.- El gobierno no negocia.- Juéguense por nosotros, pagamos 2,10. No hay golpe».
Isabel creyó hasta último momento que las masas peronistas saldrían a las calles a defenderla cuando se enteraran de la noticia del golpe, tal como narra Saenz Quesada quien comenta la amenaza de Isabel a los militares al momento de su detención «van a correr ríos de sangre cuando la gente salga a las calles a defenderme» pero la realidad fue que no salió nadie y más bien gran parte de la sociedad sintió una sensación de alivio.
Tanto la guerrilla peronista Montoneros y los trotskistas guevaristas del ERP terminaron siendo funcionales al golpe por estar convencidos de que se agudizarían las contradicciones sociales y la gente tendría que elegir entre el apoyo al aparato militar y el apoyo al ejército popular que eran ellos y que se pondría del lado de ellos permitiendo la ruptura del sistema capitalista, la revolución socialista y la liberación nacional.
Esta es la realidad y cuatro décadas después se ve más nítida y clara.
Con la restauración democrática cada gobierno interpreto estos desgraciados hechos según su conveniencia e ideología. Así en 1983 el 24-03 era una fecha lúgubre que se asimilaba a otros golpes de estado; las aberraciones y crímenes ocurridos durante la dictadura fueron moldeando lo ocurrido juzgándose la autoría de los mismos por las Juntas Militares. Con el Menemismo el problema dejo de ser la violencia centrándose en la frustración del progreso argentino y la pacificación a través de los indultos. El Kirchnerismo moldeo a su gusto lo ocurrido en esos años, manipulando y guionando a las organizaciones de derechos humanos.- Dejaron de lado la violencia guerrillera y su accionar desestabilizador de un gobierno, bueno o malo, pero democrático como el de Isabel – como si nunca hubieran existido o peor considerándolos luchadores de la libertad. El Kirchnerismo hizo un relato de lo ocurrido y nunca cuestionó a las organizaciones guerrilleras.
Con Macri se ignora y cuando menos se recuerda mejor; acertado Reato cuando afirma «vivimos tiempos de la memoria, ahora empieza el tiempo de la historia».
El Golpe Militar se tornó en algo simbólico y no histórico; se ha convertido al decir de Saenz Quesada en una fecha mítica, intocable, que está al margen de la historia. Fue la culminación de una serie de desencuentros en que la gran derrotada fue la Democracia.
También es real que luego del 24-03-1976 nada fue igual; el Poder Judicial probó que hubo un plan criminal sistemático para matar o hacer desaparecer; pero mucha agua debe correr para que objetiva y desapasionadamente, más allá de ideologías, podamos dilucidar lo ocurrido.
Al decir de Marcos Novaro la escuela tiene una gran tarea que hacer al igual que el Estado liberado de todo prejuicio. Es mi simple opinión.

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