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Mirá el gusto que se daba la gente de Warnes allá por 1962 Por Néstor Cesar Savalio

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Por aquellos años, Don Felix Ibáñez, era un reconocido comerciante de Warnes, integrante de la pujante y emprendedora comisión del Club Sportivo y dueño de uno de los dos teléfonos del pueblo. Por lo tanto, fue encargado para hacer contacto con el representante de la agrupación y rápidamente se acordó la actuación. La orquesta de Rodolfo Biaggi era especialmente admirada por el público del interior. La trayectoria de su Director había comenzado desde muy joven, poniéndole música a los biógrafos, acompañando a Gardel en algunas grabaciones, destacándose como pianista en la Orquesta de Juan D Arienzo, hasta llegar a formar la propia, pero creando un nuevo y reconocido, estilo. En cada paso fue dejando su impronta y personalidad, ganando con solvencia el calificativo de «Manos brujas».
Que calor hacia el 5 de Enero de 1962 cuando temprano, el colectivo que traía los músicos estacionó frente al club Sportivo, previo haber transitado los 27 km. del polvoriento camino de tierra que lo separaba de Bragado, la ciudad cabecera. La velada se había previsto en la pista al aire libre y la noche se presentaba ideal. El piano se afinó esa misma tarde, bajo la supervisión del mismo Biaggi. Una vez armada la orquesta y el sonido, el Maestro pidió un lugar para descansar, contaba con 56 años, era joven aun, pero la «noche» y las continuas giras aun hoy, con más comodidades resultan agotadoras. El mismo Ibáñez lo llevó hasta su casona ubicada a pocas cuadras, cenó solamente un caldo de pollo y se recostó hasta esperar la hora de la actuación. Cuando regreso al Club elegantemente vestido de traje negro con finas rayas blancas, los autos, sulkys y colectivos habían ocupado varias cuadras de los alrededores. Al cruzar la pista para sentarse al piano, el público lo recibió con un cerrado aplauso, Biaggi respondió levantado la mano repleta de partituras y arreglos, en la primera de ellas se podía leer: «Lagrimas y Sonrisas»

Nota: la presente semblanza está realizada gracias a la documentación generosamente aportada por la comisión del Club Sportivo de Warnes, especialmente en la figuras de Beatriz Depratto, Familia y otros vecinos del pueblo.

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