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¡Miren lo que hago!

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-Por el Dr. Gustavo A. Benalal

Néstor Kirchner era un mago de la política y un día reveló el truco: “Miren lo que hago, no lo que digo”. La estatización de Ciccone tuvo como fundamento la “soberanía monetaria”. Una broma cristinista. La soberanía monetaria de un país depende de la credibilidad y el poder de compra de su moneda y muy bien no nos está yendo si vemos la inflación y las sucesivas devaluaciones cíclicas.
También en la re-estatización de YPF se fundamentaba – durante el gobierno de Cristina Kirchner y con el apoyo de sus talibanes – en la “soberanía energética” y a poco de andar se perdió el autoabastecimiento de petróleo y gas; y desembocamos en el mayor déficit energético en décadas. Las importaciones crecientes de hidrocarburos causaron desabastecimiento de gas y cortes de energía además de una gran pérdida de dólares, de dólares genuinos que eran necesarios para financiar el desarrollo y por ende la economía.
Ambas estatizaciones – Ciccone e YPF – permitieron negocios turbios con gestores fallidos como Boudou y Eskenasi.-
El fundamento de “soberanía” fue el tan mentado relato épico y bastardo de CFK. Ahora se quiere expropiar Vicentín – a instancia de CFK y satisfacer sus deseos reafirmando quien manda en el País – y el fundamento seria la “soberanía alimentaria”. Otra burrada ya que salvo escasos productos somos un País autoabastecido (aunque mal distribuidos y con grandes falencias alimentarias producto de las políticas populistas) en materia de alimentos y exporta para alimentar diez poblaciones como la Argentina.-
La agroindustria es un sector competitivo y diverso, es el sector que más dólares ingresa al país producto de las exportaciones y es competitivo en el sector comercialización ya que es diversificado ( diez empresas compiten y cinco son nacionales).-
Vicentín tiene más o menos el 10% del mercado, lo que de ninguna manera puede permitir regular precios, volteando otros de los falsos argumentos.- Lo importante de su facturación proviene de productos que no se consumen en Argentina (soja y derivados) –todos commodities cuyo valor depende de la oferta y la demanda global y en general se regula conforme el mercado de Chicago (EEUU).-
El Estado ya regula los precios internos mediante retenciones y control cambiario, defraudando a los productores.- ¿Por qué digo que los defrauda? simplemente porque los obliga a vender a 42 pesos por dólar la tonelada de soja y los obliga a comprar insumos a 115 disponiendo recién el BCRA que debe venderse a precio dólar oficial ($ 92) lo que va a producir el aumento de precio en pesos del producto.-
Los talibanes de CFK creen en que Vicentín (la cuarta exportadora de Argentina) les permitirá fabricar dólares, craso error.- Creen ilusoriamente gobernar el dólar desde el Estado, pero el dólar – guste o no – es la moneda que usamos, tasamos y ahorramos.- Ni el cepo de CFK ni el de Macri alcanzo. Guste o no, la realidad se impone.-
La medida de expropiar Vicentín ha causado incertidumbre, muchas preguntas a responder ¿Se respetará la división de poderes, a la Justicia o volvemos a la Justicia a la carta? ¿Cuáles serán las reglas de juego para la formación de precios? ¿Habrá más estatizaciones? ¿Se avanzará sobre el derecho de propiedad garantizado por la Constitución? ¿Hasta dónde? ¿Y la seguridad jurídica? ¿Sera un toque de atención a futuros inversionistas?.- Mal clima para la inversión. Y mal pronóstico para la economía, si la inversión no despega.
Hoy algunas certezas se confirman. Alberto Fernández es el monigote de CFK que es quien marca el rumbo y los tiempos, como dijera Berni «CFK es quien manda y conduce», ¿quién creerá en un Presidente que se desdice todo el tiempo? En Formosa dijo que la intención de la diputada Vallejos (dixit CFK) – no era factible pero la jefa parece opinar lo contrario.-
Es erróneo creer que Vicentín será un caso aislado y excepcional sino que CFK y la agrupación La Campora va por más. Su verdadera ideología y pretensión es el poder, que para Néstor era una moneda de dos caras: de un lado el poder político y del otro el económico.-
Parodiando a Néstor Kirchner: Miremos qué hacen, no qué dicen.

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