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Mujeres y trabajo

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¿Por qué un paro internacional de mujeres?
-Ana Ibáñez Sec. DDHH, género y diversidad Suteba Bragado

Uno de los puntos de mayor desigualdad entre hombres y mujeres, en el mercado laboral, está dado por las tareas domésticas y de cuidado. Trabajo histórica y socialmente asignado a las mujeres como únicas responsables de un destino inevitable: la maternidad. Hoy compartimos más datos de la Encuesta permanente de hogares del tercer trimestre del 2018, donde se analiza la distribución de estas tareas.

DISTRIBUCIÓN DE LAS TAREAS DEL HOGAR
Cuando hablamos de trabajo doméstico nos referimos a las tareas de cuidado y reproducción para otros miembros de su hogar. Este trabajo no se comercia en el mercado y por tanto no es remunerado, salvo que se realice para otras personas que no forman parte del entorno familiar. Estas tareas son mayormente realizadas por mujeres de diferentes edades, lo cual implica por un lado menor tiempo disponible para realizar trabajos remunerados, como así también la imposibilidad de acceder a empleos de mayor jerarquía o responsabilidad por estar atadas a estas tareas. Sin mencionar las inequidades en el acceso a la educación y recreación.
En el siguiente gráfico puede observarse que, del total de personas que realizan este tipo de tareas, un 75% son mujeres y un 25% son varones.
Gráfico 8. Personas que realizan las tareas domésticas del hogar, según sexo (no incluye trabajadoras de servicio doméstico). Total de aglomerados urbanos. 3er trimestre 2018.
A esto se suma el hecho de que prácticamente todas las personas que se dedican al servicio doméstico (es decir, que sí venden este trabajo en el mercado) son mujeres, un 97,6%. Asimismo, del total de mujeres ocupadas, un 17% se dedica a esta ocupación, conformando entonces una salida laboral popular para las mismas.
Es innegable que las tareas de cuidado y la inequidad en su distribución repercuten en las desigualdades que las mujeres sufren diariamente en el mercado laboral. Para sanear estas diferencias es fundamental el rol del Estado, a la hora de diseñar políticas públicas que fomenten la equidad, como por ejemplo la paridad en las licencias por maternidad y paternidad. El alejamiento de las mujeres del mercado laboral repercute en su desarrollo profesional, como así también desalienta a quienes deben emplearlas.
Acorde a un contexto de época, nuestro país cuenta actualmente con un Ministerio de mujeres, géneros y diversidad. En dicha cartera la redistribución más justa de las tareas de cuidado ha sido considerada una prioridad. La ministra Elizabeth Gómez Alcorta ha mencionada que éste tema es el eje de las desigualdades entre los géneros y un elemento clave a la hora de pensar en el desarrollo sostenible; considerando a su vez que este aspecto fue históricamente invisibilizado, social y económicamente y librado a decisiones en el marco de la esfera privada de las familias. Para abordar esta problemática desde lo concreto el Ministerio ha creado el área de Cuidados, entendiendo que es necesario traducir la voluntad política de promover este cambio cultural en recursos concretos y tangibles. Así también se anunció la elaboración de un Mapa Federal de los Cuidados, para el cual la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) se comprometió a brindar apoyo.
Si bien falta mucho para que estas medidas comiencen a impactar en la vida cotidiana de las cientos de miles de mujeres, es al menos un gran paso que haya un sector del Estado Nacional que empiece a ver el problema, releve datos y diseñe políticas públicas para resolverlo.

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