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Nota de opinión

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Una vez más, en la agenda pública se refieren a las juventudes como portadoras de ciertos “peligros”, en este caso bajo el supuesto que es el estrato juvenil el responsable del aumento de casos de covid- 19. En palabras del presidente de la nación “no podemos jugar con fuego”, “los que más se descuidan son nuestros jóvenes” hablando de un rebrote de casos, palabras que además de estigmatizar, criminalizan.
Durante todos los meses que llevamos de cuarentena, fueron las malas decisiones y las desigualdades estructurales, que generaron un impacto negativo sobre niños, niñas, adolescentes y juventudes, donde según el informe de la UCA, un 64,1% vive con ingresos por debajo de la línea de pobreza.
El desempleo, la precarización y la falta de oportunidades alcanza a 1 de cada 4 personas jóvenes, de los cuáles más de la mitad de argentinos de entre 18 a 24 años fueron alcanzados por el IFE y otras ayudas sociales.
En cuanto a desigualdades educativas, se estima, en los estudios más optimistas que 1.500.000 jóvenes abandonaran la escuela para 2021. La brecha digital y las instituciones educativas cerradas profundizaron y ensancharon la deserción escolar en todos sus niveles, afectando sobretodo a quienes se encuentran en condiciones de marginalidad y
desigualdad. Bajo estas circunstancias, las juventudes argentinas y bonaerenses en particular, en toda su heterogeneidad y pluralidad ven frustrados sus proyectos individuales y colectivos frente al
desempleo, la falta de oportunidades para emprender, la inaccesibilidad de la casa propia, el aumento de violencia institucional que criminaliza, las inequidades de género y desigualdades sociales y educativas.
Entre el ASPO y DISPO llevamos 292 días de cuarentena, todavía no tenemos protocolos o un plan que nos de previsibilidad sobre el inicio de clases presenciales para este año ni políticas públicas para este sector, que cómo argumenté sufre las consecuencias de las malas decisiones de gobierno, del desgarramiento del tejido social y las desigualdades
estructurales.
El gobierno durante este período nos viene demostrando irresponsabilidad frente a las políticas de cuidados y las medidas para luchar contra la pandemia de covid-19, donde vimos al presidente en actos públicos, sin distanciamiento, rodeado de personas. Convocaron a un multitudinario velorio en la casa rosada sin protocolo ni medidas de seguridad, yo me
pregunto ¿no será este el tiempo de hacer un mea culpa y repensar las medidas tomadas hasta el momento?
Debemos fomentar el cuidado, la concientización con información y dejar el dedito acusador, la persecución policial y las propagandas que difundan miedo, criminalicen y sean amenazantes.
Las declaraciones que apuntan contra el sector juvenil, marcando la dicotomía adulto – jóven, no sólo invisibiliza las desigualdades y heterogeneidades que atravesamos, sino que también nos niega cómo sujetos políticos, bajo miradas hegemónicas y adultocéntricas cargadas de
diferentes estigmas.
Los datos aportados por el observatorio “Ramón Carrillo” de nuestra ciudad, sobre las curvas de contagio de julio y agosto, donde se registran los picos más altos, nos brinda información respecto a las edades de personas contagiadas ambulatorias con un promedio de 44 años, personas internadas de 61 y personas fallecidas de 74 en promedio. Si el mayor número de contagios se concentra en las personas mayores a los 40 años, ¿por qué la peligrosidad sigue puesta en las juventudes?. Con estos datos no intento quitar responsabilidad a las juventudes por las fiestas clandestinas, juntadas o aglomeramiento de personas que se observaron en el último mes, por el contrario, se debe regular la nocturnidad en nuestra ciudad, pero sin el peso de la persecución y con todos estos indicadores sobre la mesa.
Las juventudes no somos sujetos de tutela, somos actores de cambio, abrazamos causas colectivas y hoy atravesamos mucha frustración viendo cómo hipotecan nuestro futuro sin horizontes claros en materia de educación, que sabemos que es la que nos brinda herramientas de progreso y ascenso social.
Queremos ser convocados y contenidos como parte de la solución, en mesas o instancias de participación en conjunto con las juventudes de los distintos partidos políticos para trabajar en los temas y problemáticas que hacen a nuestro sector, pero también aportar nuestra mirada a temas de política en general.

Antonela Ciparelli Moreno
Juventud Radical

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