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Pandemia, CFK, Alberto y confiscación

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-Por el Dr. Gustavo A. Benalal

Estamos viviendo tiempos de incertidumbre, escasez económica, tiempos de independencia reducida y de libertades disminuidas. Son tiempos en los que es necesario contar con líderes creíbles e idóneos, que más allá de sus ideologías, comprendan el valor de la ciencia, estén abiertos a escuchar lo que pasa con la economía y la pobreza y consensuen sus futuras decisiones que afectan al conjunto. Líderes que miren el futuro, que ya en plena pandemia vayan proyectando posibles salidas, medidas que nos permitan equiparar el tiempo perdido con la seguridad que no ha sido en vano, que hemos aprendido y rectificado conductas con las enseñanzas que debe dejar la pandemia.-
La sociedad se ha unido ante la problemática del Covid-19 pero aparecen intereses encontrados a nivel de la economía y política que plantean nuevas divisiones y profundizan otras que han existido siempre.-
La Política ha visto subsumida la representación política parlamentaria (que es la verdadera representación popular) en la dinámica presidencialista concentrada en un liderazgo fuertemente personalista (que no es el presidencial sino el de la vicepresidente), dejando fuera a todo esquema colectivo de participación.-
El Estado es el actor con legitimidad para dirimir la puja de intereses que se desencadenan en momentos de crisis para distribuir recursos que escapan a la lógica del mercado y la inversión como ejes del desarrollo productivo y equitativo.-
El virus de la pobreza ya está instalado en el futuro de la sociedad mayoritariamente y para expandirse y crear su propia y trágica pandemia cuenta con la complicidad del Covid-19 que beneficia a Alberto Fernández y CFK, pues distrae la atención con la ayuda de los medios y hacen creer una gestión eficiente y le permiten a CFK avanzar en el autoritarismo y preparar el terreno para su auto indulto además de consolidar el poder político que necesita de la incertidumbre, la vulnerabilidad y la obediencia ciudadana.
La cuarentena, devenida centena, si bien correcta en sus inicios se ha extendido demasiado en el tiempo, alcanzando los límites de la resistencia social. No soy anticuarentena pero tampoco demasiado sordo ni ciego; están aflorando sentimientos y conductas que desafían las decisiones gubernamentales.- Durante las primeras semanas en las calles desiertas se podía sentir mucho acompañamiento. A casi cien días de restricciones a la libertad vemos que nuestras fuerzas y civismo va decayendo al mismo ritmo acelerado al derrumbe de la economía y la imagen del gobierno.-
Surgen preguntas que al principio no se hacían ¿Es necesaria tantas restricciones? ¿No estaremos naturalizando medidas que rozan el autoritarismo? ¿Quién se ocupa de la clase media y del sector privado que genera empleo? ¿Desapareció el desempleo, suspensiones laborales, despidos, inflación real? Solo hablamos del virus.-
Hace tres semanas atrás, existía consenso sobre una férrea reclusión para combatir el Covid19, estábamos de acuerdo en sacrificarnos, en quedarnos adentro para no enfermar. El enemigo estaba oculto dentro de la normalidad.
Cuando llegó la pandemia la sociedad estaba adormecida y preocupada por la crisis económica que había dejado Macri, así como en 2015 lo estaba por la crisis de seguridad, inflación y autoritarismo que dejaba CFK.-
No comparto el planteo de «morirse de coronavirus o morirse de hambre», pues parecería diluir la responsabilidad de los anteriores gobiernos o que Alberto no tendría rumbo económico o que se enamoró de la cuarentena.-
La relación cuarentena-recesión se asienta en la poca espalda para sostener durante cien días la inactividad casi total, ya no solo de los minoristas o pymes sino también de las grandes empresas.- Ello se explica por la inexistencia de créditos y un mercado de capitales, pero también expresa la escasa capitalización de las empresas.-
La pandemia nos llevó a un Estado de emergencia donde se gobierna con decretos de necesidad y urgencia (DNU), que ordena restricciones a los derechos y garantías constitucionales; un Parlamento larga e intencionalmente paralizado y el Poder Judicial en vergonzosa cuarentena.- En Londres bajo las bombas nazis jamás el Parlamento dejó de funcionar y ser consultado durante la II Gran Guerra.-
El Presidente convocó a académicos médicos para integrar un comité de crisis y ¿los economistas, los políticos, sociólogos, psicólogos? No, molestan, piensan y opinan y eso no gusta.-
-Y en este estado de confinamiento y autoritarismo, aprovecha CFK y sus conmilitones para vengar la derrota de la 125 y haber perdido la guerra gaucha, así ellos ven un productor agropecuario y sienten que están frente a un oligarca que anda sembrando hambre, contaminación e individualismo. Seguramente todavía hay algunos personajes de este tipo.- Pero la inmensa mayoría de los chacareros pusieron sus brazos, sus manos callosas y todas sus neuronas al servicio de la actividad más competitiva, innovadora y que más dólares genera en Argentina.-
Vicentín fue la oportunidad para poner un pie en la actividad agropecuaria, pero no contaron con el masivo cacerolazo en grandes centros urbanos que indicaba ¡Basta de atropellos! ¡Basta de apropiarse de la libertad de las personas, respeten la ley, no violen la división de poderes!. Si CFK sigue con sus aprietes se van a multiplicar las protestas.
-Los rumores indican que el gobierno recula en chancletas, ya no habla de gesta revolucionaria, ni de empresa testigo, ni de soberanía alimentaria ni de frenar la extranjerización. Ahora Alberto recalculó y plantea que viene a ofrecer una solución y un rescate y dice que no está en contra de la gente del campo. Está pagando el precio de seguir las órdenes de Cristina: Imponer las cosas, lograr por violación lo que podrían conseguir por seducción. Clara definición de feudalismo que dice se hace lo que yo digo y ya. Y sanseacabó.
Todos los argentinos ya tuvimos que enfrentar juicios millonarios y pagar fortunas por los espasmos revolucionarios del infantilismo cristinista: el Correo, Aerolíneas, YPF, Aysa y Ciccone, que es el colmo de los colmos porque todavía no se sabe a quién se le expropió la empresa.-
-La excusa de que Vicentín es una empresa concursada es de alto riesgo ya que la pandemia va a condenar a muchas empresas a esa misma situación. ¿Qué van a hacer? ¿Van a expropiarlas a todas? Veremos que dice CFK porque la opinión presidencial esta devaluada.-
Hay quienes dicen que CFK es la pistola y Alberto el silenciador. El disparo letal hacia el sistema democrático sale sin ruido del arma del populismo o del progresismo feudal cristinista. CFK cree que es gratis hacer tierra arrasada con las normas y la Constitución.-
CFK tiene berrinches cercanos a la bipolaridad que porta, he escuchado que esta conducta en Vicentín es propia de quien tiene demencia senil porque pretender que un Estado quebrado, una empresa como YPF que tiene deudas por 8 veces su valor, para gestionar Vicentín que tiene una deuda mucho más chica que su patrimonio. Vicentín debe 1.300 millones de dólares…
-¿Qué van a hacer con Aerolíneas Argentina que debe una vez y medio su valor y requiere 700 millones mensuales del Estado? ¿La van a estatizar? Pero ya está estatizada, avísenle a CFK. Y OCA que le debe fortunas al Estado pero es de Hugo Moyano y testaferros. ¿O la mismísima Oíl Combustibles, empresa de Cristóbal López que también tiene una deuda colosal? pero después de todo es un amigo de la familia.-
Si bien Alberto Fernández tildó de “ideas locas” el proyecto de la diputada Fernanda Vallejos, pero se quedó corta Vallejos. Ella proponía quedarse con acciones de las empresas que ayudaran.
Alberto firmó el decretazo para confiscar una de las agroexportadoras de aceite y harina de soja más grandes del país. “Ya intentaron quedarse con la fábrica de pesos y ahora van por la fábrica de dólares”, pues el mercado de granos es la principal fuente de divisas del país.
El plan estuvo perfectamente planificado. La primera piedra la tiró un grupo de integrantes del “setentismo gagá”, personajes impresentables y sin votos como Pino Solanas, Juan Grabois, Victoria Donda, entre otros. Después armaron el proyecto y en secreto se lo llevaron a Alberto con la orden de Cristina de avanzar a marcha rápida. Fue patético el nivel de erosión al que sometieron al Presidente, cuando la senadora Fernández Sagasti (alter ego de CFK) le dijo: “Me alegro mucho que te hayas sumado a esta idea”. Eso y monigote es lo mismo.-
La confiscación de Vicentín es una monumental caja de dinero, se trata de condicionar el precio de los granos junto a YPF Agro y darles trabajo y dinero fácil a militantes de La Campora como han hecho en todos los directorios y organismos donde hay buena paga y poco trabajo.-
Después de la prueba de Vicentín – si sale bien – irán por la ley de medios (Clarín, La Nación y TN incluidos) y Alberto mandado por CFK hablará que la información es un bien social y que van a confiscar los medios de comunicación citados para garantizar “la soberanía informativa”.
Hoy el tema es Vicentín confiscada, pero también se van a apropiar de la Justicia, el Congreso y las instituciones republicanas y toda otra que permita zafar a CFK. Como alguien dijo: “El régimen vicepresidencial sigue adelante. La República retrocede”, y si es así la Patria está en peligro.
Ya mostró la hilacha el ministro Matías Kulfas, al dar a entender que la actividad agropecuaria es un recurso natural, ignorante absoluto de lo que es la esforzada e innovadora producción del campo, el sector más competitivo de Argentina.
El anuncio de la confiscación de Vicentín generó un verdadero tsunami y el presidente formal, Alberto Fernández, salió a dar explicaciones, casi mendigando comprensión. “Yo soy el que tomó la decisión, no Cristina”, decía: “esta expropiación es excepcional. No vamos a expropiar otras empresas que estén concursadas”, pero si tiene que dar tantas explicaciones es porque tiene la palabra devaluada. Para el éxito de la confiscación aprietan a los directivos con denuncias penales.- Me parece bien, si cometieron delitos que paguen, pero no muestren la hilacha.-

-Alberto – lamentablemente – perdió toda credibilidad, CFK lo lleva a ser como el tero, pega el grito en un lado y pone el huevo en otro. Pero esto fue demasiado obvio y vergonzoso. Ya dicen los alcahuetes cristinistas: “Alberto fue útil con su moderación para ganar las elecciones, pero que ya era hora de terminar con la moderación”. Hace unos días, Grabois dijo que hace falta otro liderazgo porque Alberto no corta el bacalao y Sergio Berni lo ninguneó: “La única que conduce nuestro espacio es Cristina”.-
¿Y eso que son tropa propia?.-
Como si esto fuera poco, la confiscación de Vicentín derivó en una pueblada, los pacíficos habitantes de Avellaneda (Sta. Fe), salieron espontánea y masivamente a abrazar simbólicamente a la empresa.- Y sin la participación de partidos políticos u organizaciones sociales.-
Parece que CFK y sus amigos burócratas (siempre amigos de lo ajeno) que nunca manejaron ni un kiosco, no entendieron el orgullo que tiene la gente del interior por una empresa que en noventa años produjo fuentes de trabajo y progreso colectivo. Parece ser que el ciudadano trabajador y esforzado siente agradecimiento por esa empresa cuyos dueños la convirtieron en una potencia y no se mudaron de la tierra que los vio nacer.-
-CFK aportó en ocho años de gobierno atraso y arbitrariedad y el cobro feroz de impuestos (su aliado Menem les sacó el ferrocarril y el puerto) y encima ahora se quiere chorear un capital logrado durante años de trabajo, esfuerzo y sacrificio.
Tal vez CFK quiso continuar la guerra de la 125 por otros medios, pero parece que no le saldrá gratis, la reacción fue impensable y algunos propios estarían descontentos (¿habrá que mejorar las amenazas?) ya que muchos peronistas parecen haberse dado cuenta que la palabra de CFK no tiene valor porque no vacila en llevarse todo por delante para lograr sus objetivos. Ni el peronismo más tradicional está de acuerdo, ni la derecha patotera de Guillermo Moreno, ni el social cristiano Roberto Lavagna, que tomaron distancia de semejante disparate.
Una medida sensata si se quería aportar una solución, era ayudar a armar una alianza con un grupo de cooperativas poderosas y eficientes e incorporarlas como socio para sanearla. Pero no, el falso progresismo de CFK es lo que acata Alberto, sin chistar.
-Cada vez queda más claro una sentencia política: “la victoria de los malos, es producto de la cobardía de los buenos”.-

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