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Parroquia San Martín de Porres

Caminos de Dios…

-Por Pbro Gustavo Sosa

DOMINGO VII ORDINARIO C: Lucas 6, 27-38 -20 de Febrero de 2022.
Uno de los sentimientos más tóxicos que puede albergar el corazón humano es el odio. Desencadena decisiones equivocadas, acciones violentas. Es como un tsunami que lleva destrucción y muerte.
La historia de la humanidad contiene páginas muy dolorosas de violencia. Es aterrador el daño que podemos causar los seres humanos cuando el odio nos enceguece.
Las lecturas del VII Domingo del Tiempo Ordinario, nos invitaron a reflexionar sobre los odios viscerales, la generosidad y grandeza de espíritu, la misericordia infinita de Dios, la mansedumbre espiritual que no puede confundirse con la cobardía.
Empecemos nuestra meditación profundizando en el relato que nos presenta el I Libro de Samuel. El rey Saúl estaba envenenado contra el joven David. Quería eliminarlo. Lo enfurecía la admiración que el pueblo expresaba ante sus hazañas; sus cortesanos alimentaban esta rivalidad. El rey Saúl había organizado varias expediciones contra David, pero la protección de Dios y la astucia le habían permitido escabullirse.
-En dos ocasiones, el rey Saúl había estado en las manos de David, quien había rehusado matarlo por un hondo sentido de lealtad: “Él te ha entregado hoy en mi poder, pero yo no he querido extender mi mano contra el ungido del Señor”.
Nos encontramos ante un interesante estudio del caso: El personaje es el joven David, sometido a una injusta persecución por parte del rey Saúl. En dos ocasiones se le presenta la oportunidad de eliminar a su cruel perseguidor. ¿Qué hacer? ¿Matar o no matar?
-Los argumentos a favor ponen de relieve el derecho a la legítima defensa, protegerse de una despiadada persecución; los argumentos en contra hablan del respeto a la dignidad real, generosidad, nobleza de espíritu. Si esta pregunta hubiera sido sometida a un plebiscito popular, la respuesta apabullante hubiera sido a favor del SI: David debía haber aprovechado para matar al injusto rey Saúl. Sin embargo, David optó por el NO. Es admirable su nobleza de espíritu.
A la luz de este comportamiento del joven David, vale la pena examinar la actuación de muchos de nuestros líderes políticos, que están alimentando la lucha de clases y utilizan un lenguaje de odio. Es lamentable la pésima calidad de los discursos políticos y la incapacidad de presentar propuestas para superar la pobreza y transformar el país. A nuestros dirigentes les falta nobleza de espíritu. No queremos que alimenten resentimientos, sino que nos señalen un futuro de esperanza.
-Pasemos ahora al evangelista Lucas, quien resume una catequesis de Jesús sobre el perdón, que ha sido duramente criticada a lo largo de los siglos. Se trata de una invitación a acoger y perdonar a los enemigos: “A ustedes los que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los calumnian”
Se trata de un lenguaje que, para muchos, es ingenuo pues parece ignorar las demostraciones de fuerza de muchos actores sociales que imponen su voluntad y silencian las voces de los disconformes. Sin embargo, a pesar del aparente triunfo de los violentos, no debemos renunciar a la búsqueda de soluciones civilizadas a los naturales conflictos que surgen entre los individuos y los pueblos.
La propuesta de Jesús no es un llamado a la debilidad ni un sometimiento a la ley del más fuerte. Es una invitación a superar los sentimientos más primitivos y avanzar hacia otras formas de convivencia.
Sabemos, sin embargo, que la propuesta de Jesús no es taquillera. La cultura tiene una visión diferente. Vemos, por ejemplo, que una de las primeras recomendaciones que los padres hacen a sus hijos cuando ingresan al colegio es: “Hijo, que no te j….n; si alguien te pega, vos dale más fuerte para que aprenda…”.
En esta catequesis de Jesús, encontramos unas palabras muy sabias sobre la convivencia social: “No juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen, y serán perdonados; den, y se les dará”.
¿En qué radica la sabiduría de estas palabras? No pretendamos cosechar si antes no hemos sembrado. Hay personas que se lamentan porque nadie las llama ni las tienen en cuenta. Pero olvidan que las relaciones sociales no se dan en una sola dirección, sino que son de doble vía: No exijamos a los demás lo que nosotros hemos sido incapaces de dar. Si somos amables, la gente nos tratará con amabilidad; si somos detallistas, la gente se expresará con gestos de afecto.
Meditemos serenamente estas enseñanzas de los textos bíblicos de la liturgia del domingo. En ellos encontraremos inspiradoras orientaciones para la convivencia social y esto nos ayudará a ser más felices.

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