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Parroquia San Martín de Porres

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Nuestro encuentro con la Palabra de Dios…
-Por Pbro. Gustavo E. Sosa

Celebramos el II domingo de Adviento. Para avanzar en este proceso espiritual de preparación para la venida del Señor, la liturgia nos propone la figura de Juan Bautista con su vigoroso llamado a la conversión.
Según las referencias históricas, hacia el año 28 d. C. apareció en el escenario religioso de Palestina un profeta judío, venerado por la gente y con un estilo de vida muy ascético. El vigor de su mensaje y su particular modo de vida lo hicieron muy popular. Su influencia sobre la opinión pública lo hizo sospechoso ante Herodes Antipas, quien ordenó su arresto y posterior ejecución. Le interesaba lo que Juan le decía, pero pudo más en el rey el baile de su consentida y el qué dirán de la corte.
Así como su mensaje era una denuncia a la infidelidad del pueblo, su estilo de vida marcaba una diferencia frente a las costumbres asumidas por muchos. Predicaba con la palabra y con su modo de vida. Por eso ejercía un magnetismo tan fuerte. Hoy se nos pide a los cristianos hacernos eco de ese estilo de vida, poniendo la cara en las verdades que defendemos y en nuestro estilo de vida solidario y fraternal.
Preparar el camino del Señor para celebrar la Navidad, será para nosotros abrirnos al misterio de la vida, mostrado por la realidad de que Dios se hace hombre para compartir nuestra humanidad. Y el misterio de la vida está hoy amenazado, por proyectos de ley que atentan contra la vida de los no nacidos, a tal extremo, que el mismo gobierno, en la figura de su ministro de Salud, ha dicho que el niño en el vientre de su madre es un “fenómeno”. ¿Se puede actuar con tanta necedad y bajeza?
En este II domingo de Adviento, detengámonos a contemplar la figura de Juan Bautista. Escuchemos su llamado: “¡Preparen el camino del Señor!”. Y la mejor preparación para la Navidad consiste en reconocer nuestros pecados y equivocaciones; así podremos recibir a Jesús que se hace presente en esta Navidad. Y lo debemos hacer, haciendo escuchar nuestra voz, que clama, como la de Juan Bautista, a veces en el desierto, pidiendo por la vida humana. Además, mirando la vida de Juan Bautista, descubramos que es una invitación a revisar nuestros hábitos de consumo. En esta pandemia hemos descubierto que podemos vivir de una manera más simple; necesitamos menos cosas; así podremos compartir generosamente con tantos hermanos nuestros que lo han perdido todo. Sigamos, pues, recorriendo el camino del Adviento dejándonos guiar por la Palabra de Dios.

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