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PARROQUIA SAN MARTÍN DE PORRES

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“Nuestro encuentro con la Palabra de Dios…”

Mensaje Pbro. Gustavo E. Sosa

Un pastor luterano amigo, que viven en USA, me contó un día un cuento muy simpático, que refleja la realidad de lo que ellos están viviendo como Iglesia, y que nos puede llegar a afectar también a nosotros. Durante la segunda guerra mundial, un inglés fue derribado con su avión, y cuando venía cayendo, pudo abrir su paracaídas, y llegar bien a la tierra, pero con la mala pata de quedar colgado de un árbol, y no poder bajar de ahí. Estaba en esa situación, cuando pasó alguien por allí, y entonces, el piloto que pendía del árbol preguntó: “– ¿me puede decir dónde estoy?”. “– Desde luego. Usted está colgado de un árbol”, respondió el transeúnte. El hombre que colgaba del paracaídas preguntó entonces: “– ¿Es usted pastor protestante?”. “– Sí –respondió el transeúnte– ¿Cómo lo supo?”. “– Porque lo que usted dice es verdad, pero no sirve para nada…”.

Esta historia contada por mi amigo Pastor, nos mete de lleno en el texto del Evangelio de este domingo, donde todos se asombran porque la enseñanza que Jesús les da, está llena de autoridad, de novedad y no como los maestros de la ley. Enseñar con autoridad es enseñar de tal manera que se ayude a los demás a encontrar solución a sus problemas y sentido a sus vidas. No se trata sólo de cosas útiles y prácticas, sino de un tipo de enseñanza que ayuda a las personas a ser ‘autores’ de sus vidas. Esto es lo que significa ‘autoridad’. Por tanto, una persona que enseña con autoridad no sólo ofrece información sobre los temas que trata, sino que ayuda a vivir más plenamente la vida, encontrando su sentido más profundo.
De igual forma, podríamos preguntarnos por nuestro papel como docentes. Lo que enseñamos a los que nos rodean, ¿se parece más al tipo de enseñanza de Jesús o a la manera de enseñar del pastor de la historia con la que comenzamos? Podemos comunicar cosas que son verdad pero que no sirven para nada, o enseñamos haciendo vida lo que decimos: “Jesús reprendió a aquel espíritu, diciéndole: – ¡Cállate y deja a este hombre! El espíritu impuro hizo que al hombre le diera un ataque, y gritando con gran fuerza salió de él. Todos se asustaron, y se preguntaban unos a otros: – ¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, y con plena autoridad! ¡Incluso a los espíritus impuros da órdenes, y lo obedecen!”.

-Pidamos para que nuestra forma de enseñar sea como la de Jesús. Llena de autoridad para ayudar a las personas que tenemos cerca, a crecer y vivir más plenamente, de manera que si alguien que cuelga de un árbol en el que se ha enredado su paracaídas nos pregunta dónde está, podamos ofrecerle no sólo la información que ya tiene, sino las coordenadas de su ubicación, de manera que pueda encontrar el rumbo hacia su propia casa. Ojalá la clase política aprendiera esto, y comenzaran a hacer docencia en serio, enseñando más con la vida que con los discursos armados de siempre, llenos de promesas incumplibles, y de palabras vacías de sentido, que solo repiten “slogans progres”, atractivos para muchos, pero que no ayudan a que nuestra Patria esté mejor, y todos podamos vivir bien.

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