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Parroquia San Martín de Porres

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Caminos de Dios…
-Por Pbro. Gustavo E. Sosa

Domingo IV Pascua B. Durante estos días hemos escuchado muchas voces sobre la relación del Papa Francisco con el gobierno de Argentina, sobre toda por la controvertida mención de un dirigente social que ha sido nombrado en un ministerio del Vaticano, como asesor. Me hace mucho ruido en mi interior que se pretenda ver una intencionalidad política del Papa, como cuando decían que tenía una sonrisa para este, una mueca para el otro, un ceño fruncido para el que no consideramos nuestro amigo y creemos que tampoco lo puede ser del Papa… En fin, me da la impresión de que todos quieren llevar agua para el molino de su opinión, y para eso no se tienen escrúpulos: hasta la figura de Francisco es atrayente, y lo peor del caso, es que lo hacemos en medio de la segunda ola de esta pandemia que nos está asolando y que mata a muchos entre nosotros. ¿será quizás, que queremos tapar una cosa con la otra? Hablemos del Papa mientras no sabemos que hacer porque no tenemos la suficiente cantidad de vacunas que lleve alivio a nuestra población. Pero esto debemos ponerlo en su justo medio.
El Papa es el líder espiritual de 1200 millones de fieles diseminados en todo el mundo, que tiene preocupaciones mucho más grandes que el mirar la pequeñez de nuestros intereses mezquinos que pretenden ponerlo en la derecha o en la izquierda, en favor de o en contra de… Pensamos que porque es argentino tiene que mirar todo el día nuestro país como si fuéramos el ombligo del mundo. Creo que en medio de tanta mediocre opacidad intelectual que nos domina, debemos mirar las acciones y mensajes que da a todo el mundo, y que también son para nosotros. Me preocupa que un documento sobre el medio ambiente escrito hace ya cinco años por el Papa, llamado “Laudato si” y que ha desatado cuestionamientos en todo el mundo, y hasta congresos y simposios se han hecho en base a él, en nuestro medio ni siquiera nos haya preocupado (y miren que tenemos problemas ecológicos en medio de nuestras comunidades… baste como ejemplo el tema de la ley de glaciares y de la minería a cielo abierto, por irnos a lo grande; pero miremos que hacemos con la basura en nuestras ciudades todos los días). Pero no. Seguimos empecinados en querer traer a la arena de la disputa política de nuestro país, a alguien que está por encima de eso y que tiene la grandeza de corazón de recibir a todos, aunque sabe que muchos lo usan… que busca perdonar, aunque las ofensas hayan sido muy fuertes cuando estaba en Buenos Aires… que quiere estar con todos, y no con algunos… No miremos si le sonríe a uno o tiene el ceño fruncido con otros. Miremos más bien el interior y el corazón de un hombre que tiene la grandeza de dar cabida en su amor a todos, sin distinciones…
No nos olvidemos que Jesús dijo: “no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos…” “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Este domingo del Buen Pastor que hemos vivido, nos ayude a descubrir que muchas veces, los pastores de la Iglesia debemos abrir el corazón y la gracia de Dios a todos: incluso a aquellos que no son ovejas de nuestro corral, como dijo Jesús en el Evangelio. Y eso es caminar como buen pastor, aunque a veces, el olor de las ovejas, no nos guste…

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