Plantas nativas bonaerenses: belleza, medicina y peligro de extinción

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Desde las islas del Delta hasta la entrada a la Patagonia, la flora autóctona de la provincia es variada. Entre más de 70 árboles y plantas catalogados por el Ministerio de Ambiente, hay especies que se utilizan para embellecer ciudades, otras con propiedades medicinales y algunas que están en peligro.

Por Manuel Tejo, de la agencia DIB.

Desde su sector selvático en el extremo norte en San Nicolás hasta el ingreso a la Patagonia en el sur, pasando por la extensa pampa, la provincia de Buenos Aires tiene una interesante flora autóctona para identificar, conocer y contemplar.
El territorio bonaerense se divide en tres ecorregiones. La más extensa es la Pampeana (que ocupa casi el 75% de la superficie provincial); pero también está el Delta e Islas del Paraná, al norte, y el Espinal, al este hasta la zona de Mar del Plata y al extremo sur.
Estas tres ecorregiones configuran paisajes distintos: la Pampeana se caracteriza por sus llanos (sacando sus sectores serranos), cursos de agua lentos, lagunas y pastizales; el verde Delta, por bosques, enredaderas y plantas acuáticas; y el Espinal, por suelos arcillosos y formaciones boscosas bajas.

¿Qué son las nativas?
Entre la flora autóctona las especies nativas son las que evolucionaron en un área determinada y se encuentran adaptadas al clima de esos lugares. Por eso, no necesitan de recursos suplementarios para subsistir (reducen el consumo de agua por riego y no requieren de agroquímicos) y cumplen funciones importantes en los ecosistemas. Asimismo, también existen las endémicas que son aquellas que se encuentran distribuidas exclusivamente en determinada región y son vulnerables a los cambios ambientales.
Recientemente, el Ministerio de Ambiente bonaerense lanzó un catálogo sobre las nativas bonaerenses en el que destaca que estas especies “representan parte de nuestra identidad como patrimonio natural y cultural, expresando la memoria genética del lugar y nos remiten al paisaje originario local”.
El catálogo cuenta con más de 70 especies de árboles y distintos tipos de plantas autóctonas: 28 presentes a la ecorregión Delta; 28, en la Espinal; y 23 en la Pampeana. Entre las nativas de la provincia hay algunas que se encuentran en peligro de extinción, muchas que tienen usos medicinales o que son alimento de varios animales y otras que se usan para parquizar plazas y espacios verdes urbanos.

Endémicas y en peligro
Hay dos plantas bonaerenses que se encuentran en peligro de extinción: una es el ombusillo, de la zona de Magdalena (en la ecorregión Espinal), y la otra es el llantén plateado, del sector de Sierra de la Ventana (en la ecorregión Pampeana).
El ombusillo es un arbusto que se destaca por su porte y follaje que florece en primavera y fructifica en verano y es utilizado como alimento por aves.
En tanto, el llantén plateado es una herbácea que se puede ver exclusivamente en las alturas de las sierras más australes de la provincia. Esta planta se cubre de flores amarillas en la primavera.

Remedio de la tierra
Según el catálogo realizado por el Ministerio de Ambiente, unas 16 plantas nativas bonaerenses de las distintas ecorregiones son utilizadas con fines medicinales ante diferentes patologías.
En la zona del Delta, por ejemplo, está el curupí, un árbol de llamativos frutos rojos que segrega de sus heridas látex que es utilizado para diversas funciones. También aparece en esta ecorregión el sauce criollo, con el cual se preparan infusiones antinflamatorias.
Por otro lado, con hojas de anacahuita, un árbol que tiene unos pequeños frutos de color rojo-anaranjado, se realizan preparados para expectorar y calmar la tos. Asimismo, entre las plantas y árboles medicinales del Delta están el ceibillo acacia mansa, la flor de patito, la saeta y la trepadora tasi.
En la ecorregión Espinal, las hojas del emblemático ombú se suelen utilizar como laxante; mientras que la jarilla hembra tiene usos antiinflamatorios y para afecciones gástricas. En esta ecorregión se utilizan además de manera medicinal el espinillo, el sauco, el sen de campo, el tala, el talilla y el tasi.
Finalmente, en la región Pampeana está la carqueja, un arbusto que muchas veces está en espacios urbanos verdes y tiene propiedades antimutagénicas; y la herbácea batamote, que suele utilizarse para diferentes malestares.

Las que colorean la provincia
Muchas de las plantas nativas bonaerenses son utilizadas para embellecer parques, plazas y distintos espacios verdes a lo largo y ancho de la provincia.
Entre la vegetación autóctona de la zona del Delta, en los jardines urbanos se utilizan los árboles nativos anacahuita, curupí y sauce criollo. También el ceibo (el de la flor nacional), que tiene una madera clara y blanda y flores rojas grandes.
Asimismo, suele ser parte de parques el camará morado, un arbusto de hojas violetas que tiene interacción con polinizadores como picaflores y diversas especies de mariposas. Además, están el ceibillo, de flor roja; el malvavisco malva rosa, de flor rosada; y el malvavisco botón de oro (también presente en la ecoregión Espinal), de flor amarrilla.
En tanto, entre las nativas correspondientes a la ecorregión Espinal se utilizan para parques amplios el algarrobo blanco, el chañar, el coronillo, el molle, el ombú y el tala, entre otros; y arbustos como el barba de chivo y el sen de campo para otros espacios verdes urbanos.
Finalmente, entre las nativas de la región Pampeana se utiliza para parques y jardines el arbusto mariposera; y las herbáceas lirio del bajo, margarita punzó, paja brava y plumerillo blanco, entre otras plantas. (DIB) MT

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