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Pobreza: Una catástrofe de la que nadie se hace cargo

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Para que la Argentina pueda revertir esta situación hace falta que la dirigencia política se reúna, que dialogue y que roben menos, mucho menos.

Por Nelson Castro.

Hay un problema estructural clave, que atraviesa la Argentina de hoy y que define su futuro si no se corrige: la pobreza. Nos conmovimos con el índice del Indec, publicado esta semana, con más del 50% de los chicos atravesados por esto. Esto quiere decir que más de la mitad de la población infantil vive en la pobreza. Es un dato terrible, que exige un análisis profundo.
Hay que recordar algo: en 1984, a poco de comenzado su gobierno, el presidente Raúl Alfonsín nació el programa P.A.N., las siglas del Plan Alimentario Nacional; una medida realmente importante, que tuvo efectos positivos, porque estaba enfocado en combatir la malnutrición infantil en los lugares de mayor pobreza. Se repartieron más de un millón de cajas de alimentos por mes y sirvió muchísimo. Hoy, con eso, no se hace nada.
Lo trascendente de las cifras no es el número, sino la evolución del mismo. Después de salir de la nefasta y repudiable dictadura, Argentina tenía índices sociales muchos mejores de los que hoy tiene. Lo que ha pasado en el país, está pasando y, si no hay cambios, seguirá pasando, no es casualidad. No cayó una bomba atómica. Esta catástrofe tiene un nombre y apellido: la dirigencia política. Después, hay actores que tienen sus responsabilidades, pero hay un núcleo central.
Si nada cambia, estos indicadores seguirán siendo tan malos como siempre. Hay un problema enorme: enunciativamente, la política pretende hacer que conoce y que la pobreza forma parte de su preocupación, y es mentira. Esto lo dice la realidad. Todos los gobiernos vienen con la promesa de combatir la pobreza, y cada uno se va con índices peores. Inclusive el kirchnerismo, que por supuesto agarró aquella catástrofe del 2002, con el 43% de pobreza, no solucionó, sino que dio paliativos. Los que mandan no tienen idea del desafío que esto representa.

¿Cuál es el principal desafío para combatir la pobreza? Que todos tengan un trabajo digno y haya una educación a la altura, para que los hijos, y sus hijos, tengan un futuro mejor que el de ellos. Todo eso no se logra con una simple ayuda social. Y hoy, la política, piensa en términos electorales, y utilizan a la pobreza como instrumento de captación política.
El de la pobreza es un tema que, como nadie quiere entender, ni tienen interés en hacerlo, hacen que siga subiendo. Para que la Argentina pueda revertir esta situación hace falta que se reúnan, que dialoguen y que roben menos, mucho menos. Hoy nadie quiere crear fuentes de trabajo si están los Moyano bloqueando las puertas de las empresas por intereses personales. Se necesita una actitud diferente, que la dirigencia política hoy no tiene.
Si lo que hoy vemos es que el gobierno se pelea con los opositores, que capaz son los oficialistas de mañana, y viceversa. Se tratan de enemigos. Así no pude existir ningún programa para combatir a la pobreza. Esta es la realidad de la Argentina, y nos duele profundamente. Éste es el país del mañana mejor, que nunca llega.
En 2020 la pobreza llegó al 42% y alcanzó a 19 millones de personas
Este miércoles, el Indec difundió que, en el segundo semestre del 2020, la pobreza llegó al 42%, en lo que es un aumento de 6,5 puntos respecto al 2019. Por su parte, la indigencia alcanzó el 10,5%, 2,5 por encima del año anterior. Son 12 millones de personas afectadas dentro de la región urbana y casi 19 millones a nivel nacional. La población más comprometida son los niños de entre 0 y 14 años, en donde este índice es del 57,7%.
De acuerdo a los números del Instituto Nacional de Estadística y Censos, 2,2 millones de hogares se encuentran en situación de pobreza en la Argentina, lo que representa unas 9 millones de personas. En tanto, la indigencia alcanza a 721.000 hogares, es decir 3 millones de personas. En total, suman 2,9 millones de hogares integrados por 12 millones de personas.
Los datos interanuales son alarmantes, ya que la cantidad de hogares pobres creció 5,7 puntos porcentuales y los que se encuentran en situación de indigencia lo hicieron 2,1 puntos. Si se tiene en cuenta la población alcanzada, la pobreza se incrementó en 6,5 puntos y la indigencia en 2,5 puntos.
Esto desnuda que se sigue incrementando la infantilización de la pobreza. Del total de niños y adolescentes de hasta 14 años, más de la mitad (57,7%) es pobre. Además, fue en ese grupo etario en donde las condiciones de vulnerabilidad crecieron al cierre del 2020, alcanzando un aumento de 1,4 puntos respecto del primer semestre de ese año. De ese total de niños y adolescentes pobres, el 15,7% es indigente.
Al mismo tiempo, se conoció que la Canasta Básica se encareció en febrero último, alcanzando el 46,4% interanual. Actualmente, una familia de cuatro integrantes, compuesta de dos adultos y dos niños, necesita $24.575 para acceder a los principales productos nutricionales; en junio del 2019, este número era la mitad ($12.409), mientras, en julio del 2017, un cuarto ($6.132).
Las razones que, según el Indec, explican este crecimiento en las tasas de pobreza e indigencia, responden a que los ingresos familiares crecieron por debajo de los precios de las canastas que indican el piso a partir del que una persona y hogar comienza a ser considerado en esas situaciones de vulnerabilidad social.

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