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Política en tiempos de cuarentena: Del «orsai» de Marini al «enojo» de Expósito

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Mientras la comunidad sigue transitando el aislamiento social para prevenir el coronavirus, en el mundo político local la discusión de la semana giró en torno al futuro inmediato del Concejo Deliberante. El oficialismo debate puertas adentro si se reanudan las sesiones y el presidente del cuerpo contó en las últimas horas con el respaldo de un aliado inesperado.

-Por otro simple observador

El aislamiento obligatorio preventivo del coronavirus tocó todos los rincones de la vida social, tanto a nivel nacional, como provincial y local. La política se esfuerza por no desentonar ante el esfuerzo colectivo y los protagonistas de la cosa pública bragadense -en su mayoría- procuraron reducir al mínimo su predisposición al conflicto, aunque se trate, precisamente, del combustible mismo del ejercicio de la democracia.
Esta semana, el COVID-19 hizo el «milagro» de convertir, al menos por unas horas, a los dos principales figuras del Concejo Deliberante en aliados circunstanciales, pese a sus procedencias ideológicas contrapuestas.
Sin que mediara solicitud especial ,de alguno de sus colegas o de la comunidad-, el presidente del bloque del Frente de Todos, Germán Marini, se vio en la necesidad de salir en soledad en defensa de la labor del Concejo Deliberante y en un raid mediático que se extendió durante buena parte de la tarde noche del miércoles y la mañana del jueves, se esforzó por asegurar a la población que «las puertas del Deliberativo siguen abiertas», aún en tiempos de parálisis generalizada, por órdenes del gobierno de Alberto Fernández.
Como le ocurriera en la antesala de la Feria del Libro, cuando personificó en la figura del ensayista Santiago Kovadloff las críticas que tímidamente habían partido de las bancas justicialistas hacia la grilla de autores invitados al mega-evento literario, Marini asumió ahora -casi sin proponérselo- la defensa del presidente del cuerpo, Aldo «Titi» Expósito y se sumergió en la interna oficialista de Juntos por el Cambio, justo en el preciso instante que cuestionaba su mediatización en tiempos de cuarentena.
«Están diciendo desde su espacio que el Concejo está cerrado y mienten descaradamente. El Concejo nunca cerró sus puertas», se descargó ante una emisora del barrio Nuevo Horizonte. Sus apuntados tenían nombre y apellido: Viviana Morossini (edil de la UCR), Fernando Neri (concejal Acción para el Desarrollo), Carla Bruno (presidenta de la Coalición Cívica) y el ex diputado Marcelo Elías, uno de los portavoces del pedido a viva voz por la reanudación de las sesiones ordinarias del Deliberativo, cuya respuesta dependería de la decisión de Expósito.
Los adversarios directos de Marini en el juego dialéctico -Morossini, Neri, Bruno y Elías- nunca explicitaron públicamente un posible conflicto con el presidente del Concejo por la supuesta merma de las actividades del cuerpo: Marini, en cambio, señaló taxativamente a Expósito y a su secretario, Mariano Rodríguez, como dos de los responsables máximos de que el Deliberativo siga funcionando. «Estamos enfrentados ideológicamente con el presidente del Concejo, pero ello no implica dejar de reconocer cuando algo se hace bien», argumentó Marini, en la misma entrevista radial.
Nadie lo había acusado incumplir su función, pero aun así comprendió que debía defenderse de acusaciones ausentes, quizás con el recuerdo presente del comentario que le hiciera un conductor radial, que le señaló, a principios del año, que «no es lo mismo el trabajo de un concejal que el de un funcionario del Ejecutivo, que está todos los días en la Municipalidad», en los días en que se discutía el posible congelamiento de dietas y sueldos de funcionarios.
El resto de los concejales del peronismo optaron por deponer, por el momento, cualquier tipo de actitud beligerante, al menos en lo que respecta a la marcha del Concejo Deliberante. De las otras dos voces de peso en la bancada, una -la de Sergio Broggi- decidió concentrar sus energías en el operativo sanitario del municipio; y la otra -la de María del Carmen Pan Rivas- se recuesta sobre el silencio, para evitar confrontaciones con el Ejecutivo, en tiempos en los cuales la realidad reclama otra cosa.
El oficialismo, por su lado, comienzan a apilarse los pedidos para que el Concejo vuelva a sesionar lo antes posible. A la primera propuesta de Fernando Neri de capitalizar las tecnologías electrónicas para trasladar el debate al terreno virtual, se agregaron con el transcurrir de las horas una presentación de la Coalición Cívica y más recientemente, expresiones de Marcelo Elías en idéntica dirección, a través de los medios locales. En el medio, un proyecto de Resolución de la edil del radicalismo, Viviana Morossini, que entrelíneas reclama su lectura como un pedido a viva voz para que los engranajes de la maquinaria legislativa comiencen a girar nuevamente.
Para la máxima autoridad del recinto -que oficia de alter ego del intendente Vicente Gatica en la arena parlamentaria-, la serie encadenada de pedidos para reabrir la sala de debate lo perturbaron casi tanto como la trascendencia más allá de la entrada al Palacio Municipal de la reunión que mantuvo «a puertas cerradas» con los demás integrantes de la Mesa de Juntos por el Cambio.
En el horizonte cercano, aparece la necesidad de actualizar la hoja de ruta del calendario deliberativo y resolver si atenderá la petición de los aliados de la coalición electoral. La definición, arriesgan los interesados más optimistas, no debería pasar de la semana entrante. Para entonces, se conocerán también las nuevas definiciones del gobierno de Alberto Fernández sobre el rumbo de la cuarentena obligatoria.

La posible reanudación de las sesiones del Concejo Deliberante, uno de los temas que ocupó la agenda política de la semana.
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