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Facundo Alvanezzi: «Que uno haya sido un gran futbolista, no significa que vaya a ser un gran entrenador»

El formador radicado en Mar del Plata, con larga trayectoria en las inferiores del Basilea, de Suiza, analizó el rol de los entrenadores y profundizó sobre la enseñanza en el fútbol infanto-juvenil.

Facundo Alvanezzi nunca se olvida del fútbol formativo. Tras varios años como entrenador de divisiones infanto-juveniles en Aldosivi, Cadetes y Basilea de Suiza, mantiene vínculos con jugadores a los que en su momento supo guiar. A su vez, nunca dejó de formarse. A la espera de poder volcar toda su experiencia, se nutre en reuniones con distintos referentes del fútbol mundial, muchos de ellos a la vanguardia en la enseñanza a futbolistas infantiles y juveniles en Europa.
Mientras recorre el país con distintas clínicas en las que no deja de sorprenderse por el talento con el que se encuentra, Alvanezzi hace una pausa en Mar del Plata, para la pelota y deja correr las distintas situaciones con las que se encuentra un entrenador de inferiores.

La clasificación obtenida por la Selección Argentina en el último torneo Preolímpico Sub-23, el rol del formador, la toma de decisiones en el juego por parte del futbolista y la forma de abordar el talento de un jugador fueron algunos de los temas en los que se explayó el reconocido entrenador, en diálogo con “Ahora Mar del Plata”.

¿Creés que la actuación de la Selección Argentina en el Preolímpico marca realmente un camino de crecimiento en el fútbol juvenil?
-Yo creo que es, tomándolo con la debida cautela, una brisa fresca. Es estimulante lo que pasó, porque el equipo se clasificó a falta de una fecha, cuando hacía tiempo que Argentina no lograba con tanta holgura una clasificación así. Da la sensación de que empieza a haber un cambio y que puede ser maravilloso, porque si se da el cambio, el futbolista argentino es un diamante en bruto. Yo que recorro el país cuando me invitan a dar clínicas, me encuentro con talentos de una calidad técnica muy elevada.
-Nosotros tenemos que estar preparados para saber pulir ese talento. Si hoy en día nos encontramos con que Batista le está dando forma y va encontrando una línea conductual, y la pueden seguir Aimar y Placente, con Scaloni en el primer equipo, nos va a marcar un indicio del camino que tenemos que transitar.
-A mí me encantaría que a ese camino lo podamos transitar todos juntos, es decir, de que todos tengamos la posibilidad de perfeccionarnos, de que todos tengamos acceso a Menotti, a Aimar, a Batista, a Scaloni. Y que nosotros, desde nuestro humilde lugar, podamos hacer un trabajo como se hace en todas las federaciones europeas, donde todos los clubes trabajan mancomunadamente en función de la federación y de la selección respectiva. Pero desde ya que me pone muy contento lo que se está viendo y ojalá que siga así el cambio.

En un fútbol exportador como el argentino, ¿se aceleran los tiempos en la formación de jugadores?
-Desde mi humilde opinión, esto es sencillo, ¿cuántos chicos de 15, 16 o 17 años, hay en la actualidad en Primera División? Dentro del contexto de un fútbol de exportación, no se pueden acelerar los procesos de maduración, cuando el chico no está preparado ni física, ni mental, ni psicológicamente, ni muscularmente para aguantar los ritmos de Primera División y mucho más todo lo que tenga que ver con un fútbol de elite, de Champions League, de selecciones…
-El chico, en el proceso madurativo, necesita pasar por diferentes etapas dentro del aprendizaje que son fundamentales. Hay edades básicas donde tienen que jugar muchísimo, que va desde los 5 hasta los 13, 14 o inclusive 15 años, donde tiene que aprender jugando. A partir de los 15 años se les puede incluir elementos de índole física, táctica, sistemas de juego.
Esas etapas son inalterables. Dentro de los dos ciclos que te mencioné no puede estar exento el juego, porque en definitiva esto es un juego. La etapa de maduración te la va dando la pelota, la velocidad, la paridad de lo físico, la paridad de las capacidades intelectuales, la capacidad de interactuar con tus compañeros y con el rival, el entendimiento del juego… A todo ese proceso hay que vincularlo con un crecimiento desde tempranas edades hasta una edad de poder debutar en primera.
-Y en primera es donde se empiezan a hacer los exámenes en profundidad, para sacar conclusiones de cómo hay que jugar. No aceleremos los tiempos, que no haya premura en acelerar los tiempos para vender un jugador que a lo mejor con 15 o 16 años se va a Europa y cuando tiene 18 vuelve a la Argentina porque no se pudo asentar; porque todas las etapas madurativas de la formación evidentemente, no las tenía incorporadas.

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