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¡MARUCHA…!

María Magdalena Etchehún de Pisano, o simplemente Marucha, fue una de las mujeres más importantes de nuestras vidas. Tuvimos el enorme honor de conocerla, y no solo de conocer, sino de disfrutar en su rol de abuela incondicional. Sus enseñanzas, no expresadas simplemente en palabras, sino en hechos concretos, donde su valentía, esfuerzo y lucha a lo largo de su vida, estuvieron siempre presentes. Durante casi 40 años le hizo frente a su enfermedad, siendo un ejemplo de fortaleza y enseñanza para todos los que tuvimos el honor de conocerla.
Nuestra ABUELA era luz, siempre estaba dispuesta a ayudar a quien lo necesitara sin recibir nada a cambio. La Casa del Niño era su casa.
Sin embargo, ella, tenía devoción por sus nietos, siempre tenía la palabra y la mirada justa, en los momentos más felices y en los más difíciles de nuestras vidas. No faltaba oportunidad para que ella estuviera ahí preocupándose por nosotros, su mayor deseo era que su familia fuera feliz, siempre ponía a los demás por delante de ella.
-Pero, por otro lado, es muy difícil hablar en pasado, porque ella siempre va a vivir en nosotras, solo se muere cuando se olvida y nosotras no la olvidamos, ni hoy ni nunca.
-Querida abuela, gracias por ser tan increíble, por darnos la oportunidad de generar un vínculo tan especial. Hoy llegó el momento de despedirnos físicamente; ya nos dimos el último beso, la última mirada, el ultimo abrazo y la última sonrisa. Nos inunda una enorme tristeza, pero sabemos que estás en un lugar mejor, este mundo te quedaba demasiado chico. Hoy el cielo se ganó al mejor de los angelitos. Gracias por tantos años de amor incondicional, nunca te vamos a olvidar Maruchita…
Con todo el amor del mundo.

Tus nietas, Luciana y Julieta Decibe.

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