Qué dice la calle… Lunes 23 de Enero

“Mi Viejo”, tema escrito por Piero

Es un buen tipo, mi viejo
Que anda solo y esperando
Tiene la tristeza larga
De tanto venir andando.
Yo lo miro desde lejos
Pero somos tan distintos
Es que creció con el siglo
Con tranvía y vino tinto.
Viejo, mi querido viejo
Ahora ya camina lerdo
Cómo perdonando el viento;
Yo soy tu sangre, mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo.
Él tiene los ojos buenos
Y una figura, pesada
La edad se le vino encima
Sin carnaval ni comparsa
Yo tengo los años nuevos
Y el hombre los años viejos,
El dolor lo lleva dentro
Y tiene historia sin tiempo
Viejo, mi querido viejo
Ahora ya camina lerdo
Cómo perdonando el viento
Yo soy tu sangre, mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo
Yo soy tu sangre, mi viejo, yo
Soy tu silencio y tu tiempo
Yo soy tu sangre, mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo…

Vvvvvvvvvvvvvv

La frase de hoy: “Hoy es día de recuerdos que no son tales, porque están guardados en el lado del brazo izquierdo”.

Es que hay personas que caminan con uno más allá de todas las distancias. Este es un buen ejemplo. Demuestra que se puede perdurar aunque hayan pasado muchos años.

Vvvvvv

Como bien dice el tema escrito por Piero, nuestro viejo fue bueno, sabedor de otros cielos y llegado a este sitico, al que supo querer como propio. De pocas palabras, fue abanderado de la honestidad y el trabajo, sin vacaciones y compañero de madrugadas alumbradas con el “sol de noche”.

Vvvvvv

En estos 37 años transcurridos de su ausencia, su lugar en el corazón está guardado con fidelidad y perfumado con las más lindas flores. Su figura se ha ido agigantado hasta dejar a la vista los buenos consejos, cuando estuvimos cerca. Nos ha quedado el reproche de haber hablado poco, menos de lo que había sido su infancia y aquel viaje largo, que tanto le costó alejar de los pensamientos, para no reiterar el dolor que viajó con él todo el tiempo.

Vvvvvv

Trabajó toda la vida, sin aflojar por los años, siempre teniendo al cielo como techo. Lo evocamos en la parte alta de una parva de pasto; volviendo de cobrar la leche, con caramelos en los bolsillos para los chicos; dando alimento a las vacas y combatiendo a las langostas dañinas, pero por suerte desaparecidas al poco tiempo. Se identificaba con la nostalgia de los tangos y había cultivado su amor por Boca.

Vvvvvv

La Calle descubrió su foto entre un mundo de testimonios, para rescatar su seriedad, con sonrisas por dentro, igual que su bondad. El abuelo al que cariñosamente llamábamos “Bizcochín” (foto), nos acompaña cada día. Hoy pedimos perdón a los lectores por acompañar este pasaje que nos hizo bien.

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EN EL BUEN RECUERDO
Nos enteramos tarde de su fallecimiento que igualmente mucho lamentamos. Rodolfo Cavallo, tenía 72 años y se destacó por su sentido solidario. Fue un amigo de la voluntad y el trabajo. Dueño de una bondad que lo acompañó siempre junto a su esposa y Dino, hijo que fue espejo de los buenos ejemplos recibidos. “Rodo” será recordado ahora y más adelante. Ha sido bueno agradecer su amistad y su compañía.

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