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¿Qué pasó…?

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-Por el Dr. Gustavo A. Benalal

¿Qué fue lo que pasó? ¿Cuáles fueron los errores que cometió el Presidente? Estas son las preguntas que se hace la Política y la sociedad ante el derrumbe de la imagen positiva de Alberto Fernández que llegó en encuestas al 80% en abril y hoy la imagen negativa supera a la negativa.-
¿Se terminó esa luna de miel inicial motivada por el trato amable y dialogador con la oposición?. Había conquistado y caía simpático a muchos argentinos que no lo habían votado, pero esa popularidad comenzó a caer cuando empezó a subordinarse a Cristina y se convirtió en máquina de cometer errores no forzados. Cristina lo domesticó y paso a manejar el poder real en el país; todo se convirtió en un plan sistemático de impunidad y venganza de CFK. y gran parte de la ciudadanía fue perdiendo la esperanza que algunos ilusos o ingenuos habían tenido, esa esperanza era absolutamente infundada.-
No todo el peronismo acuerda con el autoritarismo de CFK, pero es ella la única fuente de poder que imparte premios y castigos.- No tienen muchas opciones, se suman a la tropa K tratando de arrasar con todo que trata como política de Estado que los intereses personales de ella y su familia no se discuten o por el contrario, renuncian. Ponen como excusas la de no producirle daño a la investidura presidencial y por eso, empiezan como buenos conversos a sobreactuar el discurso K.-
Mientras tanto algunos creen que Alberto Fernández está condicionado por la naturaleza heterogénea de la coalición que lo llevó al Gobierno y de la cual CFK es la accionista mayoritaria. Otros creen que Alberto Fernández solo tiene como agenda el de solucionarle los problemas judiciales a Cristina.-
No hay liderazgo, está buenísimo que quiera dialogar pero no sirve si es para la foto; debe haber objetivos respaldados por instrumentos o por planes.- Alberto entra en serias contradicciones cuando se identifica como un social demócrata liberal a la Argentina (¿?), cuando la social democracia siempre implementó planes económicos con un sesgo hacia la clase media y media baja.- Si no tenés plan, solo resta improvisar.- El mismo Alberto confiesa.-
La pandemia no es el problema, el problema es la cuarentena ahora llamada aislamiento social obligatorio y a punto de finalizar por caer en desuetudo.- Cuando la instaló Alberto llego al 80% de adhesión, cifra inusual para una sociedad polarizada y una oposición en el 41%.- -«Cuarentena» es un término bíblico, se menciona en el Antiguo Testamento, cuando Moisés estuvo cuarenta días y sus noches vagando en el desierto del Sinaí en busca de las tablas de la ley o en el Nuevo Testamento, cuando Jesús se retiró por cuarenta días y sus noches al desierto para formar a sus discípulos y tres veces fue tentado por el diablo y pronunciara «no solo de pan vive el hombre», implicando la cuarentena la purificación del alma.-
Ese consenso inicial fue desperdiciado, los 40 días se convirtieron en 240 días y no se tradujeron en consensos o pacto social, económico, laboral, político que permitiera sacar al país del desierto por el que transita hace más de 20 años.- El apoyo fue mermando mientras el aislamiento se extendía, las protestas, cacerolazos y banderazos mostraban el descontento ante el deterioro económico de la sociedad, la pobreza, la falta de trabajo,, el deterioro mental de los chicos y abuelos.-
Hace días atrás, y como prueba de su confusión, Alberto Fernández rompió los manuales del buen político y de la liturgia peronista, responsabilizando a ciudadanos comunes por el aumento de los muertos y contagiados por el virus.- Dijo que «la gente se relajó equivocadamente».- Yo no digo que el pueblo nunca se equivoca o siempre tiene razón, pero culpar a los compatriotas de esta cuarentena eterna que sorprendieron gratamente por la responsabilidad y la disciplina social que tuvieron durante tanto tiempo.- Es lógico que semana a semana se vaya aflojando esa disciplina, es comprensible cuando la malaria toca el timbre.- El gobierno no se mira en el espejo, busca culpables en lugar de soluciones.- Nunca se preguntan que hicieron mal para tener estos resultados.-
Pero además, un hábil lobbysta y componedor como Alberto Fernández, se metió sin que nadie lo empujara en una trampa de la que no sabe cómo salir del mayúsculo papelón: Se comparó en términos despectivos, soberbios e innecesarios con el resto del mundo y ante la catarata de desmentidas debió meter violín en bolsa.- Sin ponerse colorado se permitió dictar cátedras de salud pública a Suecia.- Suecia es uno de los sistemas de salud pública más avanzados del mundo – y hoy ejemplo para el mundo sorteando el virus sin caer en cuarentenas extremas – y cuando lanzó esa boconeada, el oráculo ya lo presagiaba: Argentina hoy triplica a Suecia en contagios y cuenta con mayor cantidad de muertos.-
El karma es la consecuencia de cada acto, una secuencia de causas y efectos que, en este caso, se pueden establecer con meridiana claridad.- Este destino estaba escrito desde que Alberto confesó, «Cristina y yo somos lo mismo».- Quienes no quisieron escuchar esa frase sellaron su propia suerte el día que pusieron su voto en la urna, oráculo y karma a la que nadie podrá transferir la culpa por sus propias decisiones.-
Alberto habla demasiado, declara en exceso y muchas veces sin sentido, contradictorio o lisa y llanamente mintiendo de las que luego debe recular (Vicentín, Edesur, dólar, paridad cambiaria, inflación) o avergüenzan (errores o mentiras sobre el virus en otros países; pasar de hablar de cuarentena a aislamiento; comisión de reforma judicial pro-cristina; ahorrar en pesos para la gilada; etc.etc).-
-Ya decía don Arturo Umberto Illia: «Una Nación está en peligro cuando su presidente habla todos los días y se cree la persona más importante de su país».-

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