-Por Gonzalo Ciparelli

Se me presenta como siempre, o mejor dicho, como cada vez que me siento a escribir, un pensamiento espontáneo, que al instante me invito a desarrollarlo, a profundizarlo y así cerrar una idea obteniendo claramente un aprendizaje nuevo, que desconocía o que refuerzo.
En este caso es una palabra que creo de gran importancia en la vida de todo ser humano, el reconocimiento. La considero una real necesidad, por el simple hecho de que somos seres sociales. Sabemos que existimos porque alguien más nos ve, nos reconoce, nos saluda, nos habla. Y no sólo nos sucede esto con otros seres humanos, sino también con animales. Solo basta citar una frase de una canción del poeta gaucho: “Si hasta el perro en su ladrido me dio razón de que existo”.
De este modo quizás se entienda la necesidad e importancia de ser reconocidos por alguien más. Si al recurrir a nuestra imaginación y en ella proyectar un día donde despertemos y nadie nos hable, el perro no mueva su cola al vernos y las personas que queremos actúen como si nuestra presencia no estuviera, lo más probable es que ese día dudemos de nuestra propia existencia, y aunque estemos vivos, nos sintamos vacíos y solos.
También hace referencia al reconocimiento la parte de la película “Náufrago”, en donde Tom Hanks al verse y sentirse sólo con sus pensamientos, sin poder compartirlos, crea a partir de una pelota y pintura una especie de cara para inconscientemente sentirse reconocido por algo. Le habla, le cuenta lo que piensa y hasta sufre cuando pierde a ese algo en el mar.
Todo esto le sirvió seguramente para mantenerse mentalmente sano, y eso es lo que causa el reconocimiento.
Siempre entonces, quizás como importante, el ser humano debe aprender a apreciar el sentirse reconocido por alguien, por la familia, por amigos, pareja, y por todas aquellas personas que con su presencia nos hacen sentir y saber que estamos vivos, para seguir deseando y logrando proyectos.

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