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Ringo Bonavena-Muhammad Alí: a 50 años de una pelea que paralizó al país entero

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-El argentino se plantó de igual a igual en el mítico Madison Square Garden -En el noveno round mostró su guapeza y se derrumbó sobre el final

Uno se la pasa dando vuelta la página, mira las imágenes de la época y afirma el concepto de que fue uno de los hechos más importantes de la historia del deporte para los argentinos.
El 7 de diciembre de 1970 el país se paralizó con el duelo entre el notable Muhammad Alí y Oscar Natalio Bonavena, o simplemente Ringo. Hace 50 años se vivía un acontecimiento popular muy difícil de superar a lo largo de la historia.
Porque Alí era el deportista más importante de la historia. Una distinción que hoy sigue manteniendo. Y porque Ringo en base a personalidad, guapeza y corazón, era capaz de mantenerse en la cúspide del boxeo grande.
«Ringo» Bonavena antes de su combate con el estadounidense Cassius Clay el 7 de diciembre de 1970 en Nueva York (EEUU). Aeropuerto Ezeiza, octubre de 1963.
Sesenta y siete pasajeros emprenden el silencioso embarque en el Comet 4 de Aerolíneas LV-AHS para un vuelo de catorce horas hasta Nueva York con escala en Puerto España, la capital de Trinidad y Tobago. “Soy boxeador, me llamo Oscar ‘el Ringo’ Bonavena y viajo a Nueva York como la nueva esperanza blanca para pelear en breve contra el campeón Sonny Liston, o el retador Joe Frazer, o un chico que apareció ahora, un tal Cassius Clay…”, dijo.
Hay que tener en cuenta que Bonavena se había ganado el respeto en Estados Unidos, cuando logró dar la talla el 10 de diciembre de 1968 al combatir de igual a igual contra Joe Frazier, en el Spectrum de Filadelfia.
El país deportivo disfrutaba ese fin de semana de la actuación del peruano Menéndez en Boca y del partidazo que habían jugado Newell´s y River en Rosario. Los hinchas de Ford festejaban la victoria de Carlos Pairetti y la leyenda Roberto De Vicenzo se preparaba para jugar un torneo de maestros en Argentina.
-Pero la mira estaba puesta en el Madison Square Garden de Nueva York. En ese escenario icónico, el extravagante Oscar Bonavena iba en busca de lo imposible.
-Muhammad Ali llegaba invicto a la pelea, ese apenas era un motivo para calificar el desafío de imposible.
Ya habían quedado en la historia sus victorias ante Sonny Liston en dos oportunidades y ante Floyd Patterson. Había un tema que les preocupaba a sus allegados, la larga inactividad para proyectar una pelea a 15 rounds.
-Bonavena recibió silbidos cuando subió al ring. Ringo le había ganado el duelo en la conferencia previa al combate. La picardía del porteño le había ganado la escena a la persona más influyente del momento. Alí había vaticinado que iba a noquearlo en el noveno round, cosa que no pudo lograr.
-El entrenador del argentino fue Gil Clancy. El neoyorquino pretendía un accionar ordenado de Ringo. Clancy sabía que en cuanto se abriera una ventana, Alí podría mandarlo a la lona.
Y Ringo cumplió con ese plan. Es cierto que se desbocó en el noveno asalto donde salió a probarle la resistencia y el alma a Alí. Hasta ese momento había sido la mejor vuelta del combate.
Bonavena probó en reiteradas ocasiones con los ganchos abiertos, pero el estadounidense mostró recursos para neutralizarlos. Ringo no contemplaba una pelea que se defina con la lectura de las tarjetas, y fue por ese motivo que decidió quebrar el plan en la vuelta 14.
Y fue en el anteúltimo donde salió a pelear a cara descubierta y esa decisión terminó siendo suicida. Alí se apoderó del ring y le sacó provecho a su gran alcance. El manejo de la distancia le permitió al moreno derribarlo en tres ocasiones al argentino, logrando ganar el combate antes del límite.
-El público deliraba y gozaba de lo que estaba pasando. En el momento respetuoso del saludo entre ambos boxeadores, los presentes reconocieron con aplausos la actitud de Bonavena de intentar ganar la pelea. Tuvo corazón y guapeza.
-Para Alí quedó la imagen de que no fue una pelea más. Bonavena terminó siendo un escollo que había que valorar. La mira de los asesores del estadounidense estaba puesta en una pelea de colosos ante Joe Frazier. -Duelo que finalmente se produjo el 8 de marzo de 1971. Pero esa historia la dejamos para más adelante.
-La conclusión es que Oscar Natalio Bonavena cayó como un grande. Que supo convivir de la mejor manera dentro de una época de distinguidos en la categoría pesado.
Y cuando tuvo que enfrentar al rey supremo del boxeo, le tocó perder. Pero su imagen estará en el cuadro de los buenos.

(Texto Sergio Chiarito –TN)

RINGO. Una de las grandes peleas en el Garden: Bonavena vs. Clay.
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