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Roberto Rubilar, coleccionista de libros sobre Malvinas

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Tiene 486 ejemplares y se contactó por facebook para comprar “1800 kilómetros”, con testimonios de los Veteranos bragadenses.

-Por Adriana Ferrari

Cuando se arroja una botella arrojada al mar, no sabe adónde llegará. Cuando un texto deja de ser propiedad de sus autores, tampoco se puede imaginar el destino de sus palabras impresas. Es una de las tantas satisfacciones que brinda cumplir con una de las tres premisas sobre la trascendencia.
El libro “1800 kilómetros, de Malvinas a Bragado” fue publicado en 2014 y desde entonces, las historias de los Veteranos bragadenses pasaron a formar parte de actividades en escuelas y de lectores desconocidos e inimaginados. La última sorpresa llegó desde Neuquén, en un nuevo aniversario de la guerra. Un mensaje enviado a través de Facebook decía: “Soy seguidor de la gesta de Malvinas, tengo libros sobre el tema y quiero comprar el suyo”. A partir de ahí, comenzamos un diálogo con Roberto Rubilar, un coleccionista que ha logrado reunir 468 producciones de distintos autores: “Sólo libros—aclara—porque otras personas también cuentan con revistas u otro tipo de publicaciones”.
No es el primer coleccionista que se comunica para obtenerlo, pero nunca desde tan lejos de nuestra ciudad.

¿Cómo supo de este texto?
“De vez en cuando—dice—me pongo a buscar en internet qué libros hay sobre el tema, existe muchísima información, presentaciones, ediciones de muy pocos ejemplares, usados a la venta…Si encuentro algo que me llame la atención, comienzo la ardua tarea de intentar conseguirlo; a veces se me hace fácil y otras imposible. Aunque no soy amante de las redes sociales, hice una página en facebook para intentar comunicarme con los editores o quien venda o distribuya un libro”.
Así fue que “1800 kilómetros” hizo esta vez otros mil kilómetros por medio del Correo para llegar a Neuquén y pasó a formar parte de la Biblioteca de Roberto, fabricante él mismo de sus estanterías, distribuidas en distintos ambientes de su casa, debido al material acumulado.

¿Qué lo movilizó a tener esta colección?
“Tengo 53 años—cuenta—tenía 15 cuando fue la gesta de Malvinas; estaba en tercer año de la secundaria y en la escuela sólo se comentaba eso, había varios compañeros que eran “eruditos” en el tema militar, yo estaba como fascinado y también con algo de miedo, ya que mi papá era de origen chileno y en el 78 (cuando casi ocurrió la guerra con Chile) los militares lo habían ido a buscar a nuestra casa. El 2 de abril, en el colegio, al entrar al aula la profesora de literatura, nos dijo: ‘Ustedes no tienen ni idea de lo que es una guerra’. Sabias palabras…La búsqueda intensa de libros comenzó 10 años atrás, cuando empecé a comprar de a poco en la región. Recuerdo que cuando era chico, juntaba estampillas, cualquier estampilla y un día me encontré con un viejo coleccionista que me aclaró que es imposible tener todo, por lo que debía elegir un país y un tema. Entonces apliqué ese concepto: Malvinas 1982, ése sería el tema de mi colección!”

“Estaba muy conmovido por las historias que contaban los distintos protagonistas, algunos con alta emotividad (como las hazañas de los aviadores al atacar la flota), sentía que en plena desmalvinización los libros luchaban para mantener el espíritu y la historia bien en alto; alrededor mío percibía un alto porcentaje de indiferencia con el tema, ni hablar sobre el pensamiento hacia los ex combatientes a los que llamaban ‘Locos de la guerra’…Vaya…tipos que fueron a pelear, muchos de ellos voluntariamente y acá se los trataba en forma negativa o simplemente se miraba para otro lado…En fin—reflexiona Roberto– quizás esto nos pinte como sociedad (siempre el argentino se contradice con la historia o la quiere pintar de un color que no lo es)”.
Para evitar caer en las miradas sesgadas, acopia todo el material posible y confronta las lecturas: “Tener esa cantidad de libros me ayuda a conocer bien el conflicto, interpelar los diferentes escritos y encontrar errores, verdades y mentiras, tengo libros ingleses, alemanes, franceses (en sus idiomas), aparte de los nacionales (algunos refutados por otros autores). Acceder a algunos libros a veces se transforma en una aventura, como una vez que pasó por Neuquén el director de un diario de la provincia de Bs.As. que había editado un libro con testimonios, iba hacia la Cordillera, nos encontramos en la ruta, me dio la obra, se la pagué y siguió su camino”.
No le gustan mucho las fotos, pero accede a posar junto a sus libros, que tiene ordenandos en un catálogo digital. También se ve el escudo neuquino y un cuadro que le encargó a un artista con una escena que es un ícono para los malvineros: el “corte de manga” que el Teniente primero Carlos Lacreu le hizo a la BBC de Londres, cuando filmaban el momento de la rendición de las tropas argentinas. El gesto de bronca y rebeldía dio la vuelta al mundo y es la imagen del sentimiento argentino por la “hermanita perdida”. Saber que entre esos tesoros también se encuentra un libro de estos autores bragadenses, es un orgullo.

Roberto Rubilar sumó a su colección el libro de Adriana Ferrari y Agustín Ciotti.
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