Se agravó la salud de Benedicto XVI y el Vaticano ya prepara un funeral “inédito”

Se abrieron dudas sobre las ceremonias, ya que no hay un protocolo específico para la muerte de un pontífice renunciante. El papa Francisco será quien decida los pasos a seguir.
El Vaticano anunció que se agravó la salud del Papa emérito de 95 años Benedicto XVI y ya se empieza a pensar cómo podría desarrollarse el primer sepelio de la era moderna para un pontífice renunciante, que será decidido por el papa Francisco. La ausencia de un protocolo específico para la muerte de un Papa emérito crea un vacío sobre la organización de las exequias que, con un Joseph Ratzinger “muy enfermo”, como lo definió Francisco, podrían ser en cuestión de días.
“Me gustaría pedir a todos ustedes una oración especial por el papa emérito Benedicto, que en el silencio está sosteniendo a la Iglesia”, convocó Francisco durante la Audiencia General que encabezó este miércoles en el Aula Pablo VI del Vaticano.
“Recordémoslo: está muy enfermo. Pidámosle al Señor que lo consuele y lo sostenga en este testimonio de amor hasta el final”, agregó Jorge Bergoglio.
Máximos honores
Ratzinger, sucesor de Juan Pablo II, y que fuera Papa desde 2005 hasta su renuncia en 2013, podría ser despedido con los máximos honores, considerando además la cercanía que lo ha unido a Francisco. El pontífice argentino, a mitad de diciembre, lo describió como “un grande, un santo, un hombre de alta vida espiritual” en una entrevista con el diario español ABC.
En numerosas ocasiones, según cuenta el sitio oficial Vatican News, el papa Francisco ha hablado del vínculo con su predecesor, al que llamó “padre” y “hermano” en el Ángelus del 29 de junio de 2021, con ocasión del 70º aniversario de ordenación sacerdotal de Ratzinger. Asimismo, desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco ha iniciado la “tradición” de encontrarse con el Papa emérito.

Escenario
La dimisión de Ratzinger, que lleva más tiempo como emérito (casi 10 años) que el que tuvo como Papa en funciones (siete años y medio), fue la primera renuncia de un pontífice desde 1294 y, su eventual muerte crea un escenario novedoso en los últimos ocho siglos.
La hipótesis más probable, apuntan fuentes vaticanas, es que haya uno o dos días para que los fieles se despidan de Ratzinger en la Basílica de San Pedro y que luego se hagan los funerales, para los que se esperarían delegaciones oficiales de todo el mundo.
Según el sitio especializado Il Sismógrafo, la única voluntad expresa de Ratzinger es ser enterrado en el nicho de la cripta de la Basílica de San Pedro en el que ya estuvieron sus predecesores Juan XXII (de 1963 a 2001) y Juan Pablo II (de 2005 a 2011), luego transferidos a la superficie de la Iglesia vaticana.
Observadores vaticanos plantearon que “con toda seguridad” los funerales serán presididos por Francisco, quien decidirá su forma y duración, y que las exequias contarán con la presencia de líderes políticos y religiosos de todo el mundo.
En el caso de los Papas en funciones, las ceremonias oficiales ante fallecimiento están detalladas en el capítulo V de la Constitución Apostólica Dominici Gregis, promulgada por Juan Pablo II en 1996.
“Tras la muerte del Romano Pontífice, los cardenales celebrarán las exequias en sufragio de su alma durante nueve días consecutivos, según el Ordo Exequiarium Romani Pontificis, cuyas normas cumplirán fielmente”, dice el texto constitucional en su artículo 27.
De hecho, el último funeral de esta índole fue el presidido por el mismo Ratzinger, entonces decano del colegio cardenalicio, tras el fallecimiento de Juan Pablo II.
Según la praxis con los Papas en funciones, antes del sepelio, el cuerpo del pontífice se deposita dentro de tres ataúdes, metidos uno dentro de otro; el exterior es de madera de olmo pulimentada, el del medio es de plomo y el interior es de madera de ciprés.
Ratzinger tuvo en las últimas horas un “agravamiento” de su salud, informó este miércoles el Vaticano en un comunicado.
La última foto pública del Papa emérito es del 1º de diciembre, cuando recibió a los ganadores de un Premio de Teología. Su última actividad oficial había sido el 27 de agosto, cuando recibió a los nuevos cardenales creados por Francisco. (DIB) MM

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