Se cumplieron 130 años del nacimiento de Alfonsina Storni

El día 29 de mayo de 1892 nacía Alfonsina Storni, poeta, escritora, vanguardista, considerada la poetisa del posmodernismo argentino. Junto a las poetas Juana de Ibarbourou, Delmira Agustini (Uruguay) y Gabriela Mistral (Chile) se convirtió en representante de la poesía modernista latinoamericana.
Fue en la Escuela Normal de San Juan que Alfonsina descubrió una de sus pasiones: la actuación. En esos años participó de puestas escenográficas de obras de Henrik Ibsen, Benito Pérez Galdós y Florencio Sánchez.

A los 12 años, Alfonsina había escrito su primer poema, actividad que continuó a escondidas de su madre, a la que le desagradaban sus “pensamientos pesimistas”. Storni se puso a trabajar de aprendiz en una fábrica de gorros y fue ahí cuando empezó a interesarse por el anarquismo: entre sus lecturas estaba el poeta modernista Rubén Darío.
Tiempo después se desempeñó en una compañía teatral, con la que realizaron una gira por las provincias. En ese tiempo, Alfonsina escribió su primera obra de teatro “Un corazón valiente”, de la que no quedó registro alguno.
El 21 de abril de 1912, en el hospital Ramos Mejía, nació Alejandro. Como madre soltera, luchando contra los prejuicios sociales, Storni trabajó de cajera en una tienda en el centro de la ciudad y de “corresponsal psicológico” en una empresa importadora de aceite de oliva. Logró tras mucho esfuerzo publicar su primer libro “La inquietud del rosal” (1916) y , poco a poco, fue consiguiendo colaboraciones literarias en publicaciones como “Fray Mocho”, “El Hogar” y “Mundo Argentino”.
En 1919 en sus columnas del Diario La Nación reclamaba un lugar para las mujeres. Fue, junto a Carolina Muzzilli, Julieta Lanteri y Salvadora Medina Onrubia, una de las impulsoras del voto femenino en nuestro país.
Una mujer independiente, con las ideas claras y críticas hacia la sociedad patriarcal de los años veinte, que llevó a posturas extremas: algunas mujeres la admiraban, mientras que otras la consideraban “peligrosa”.

Storni era la única mujer invitada a tertulias literarias, quizá por su afinidad con el Partido Socialista, entre las cuales se encontraban José Ingenieros, Amado Nervo, Manuel Gálvez y Horacio Quiroga, con quien tuvo una intensa relación de amistad.
Con “Ocre” (1925) y “Poemas de amor” (1927), Storni dio un giro a su obra: comenzó a ser más introspectiva e irónica.
En 1927 estrenó su primera obra de teatro, “El amo del mundo”, una comedia en tres actos de corte feminista que no fue bien aceptada por el público. En 1932 publicó “Dos falsas pirotecnias” y escribió piezas de teatro infantil.
Storni logró vencer la adversidad, trabajando y formándose de manera incansable. Logró ser reconocida en un mundo de hombres por su escritura y sus ideas. Con voz propia, irónica y crítica de la sociedad de la época, rompió con los estereotipos de la mujer casada dependiente del marido, incitando a la reflexión de sus lectoras en sus columnas periodísticas de La Nación y Crítica. Participó, también, de la creación de la Sociedad Argentina de Autores.

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