Press "Enter" to skip to content

Se va un año inolvidable que todos querrán olvidar

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

El 2020 llega a su fin, se termina y la inmensa mayoría querrá olvidarlo casi en su totalidad. Se va un año difícil, que ni al más pesimista hubiera imaginado el 31 de Diciembre del 2019 cuando se alistaba a levantar la copa para brindar esperando que se hicieran las 0 horas.
“Pandemia” y 2020 van de la mano y de allí una serie de sensaciones que tranquilamente saldrán de manera espontánea cuando esto quede como una anécdota.
Quedará como el año en el que el mundo se detuvo por un virus de dudosa procedencia. Parece paradójico que algo que solo puede observarse a través de un microscopio haya sido capaz de parar el planeta entero.
Y la Argentina, obviamente, no fue la excepción. Y a todas las dificultades que se venían trayendo de arrastre había que sumarle los coletazos de una pandemia que se sabe cuándo inicio pero que aún todavía no está claro en qué momento finalizara.
De un día para el otro los argentinos nos familiarizamos con términos como “cuarentena”, “confinamiento”, el tan nombrado “quédate en casa” y la incertidumbre de como avanzaría todo a la espera del famoso “pico de contagios”, del que todos hablaban pero ninguno sabia cuando llegaría.
En Bragado la pandemia pegó y duro. Muchos contagiados, un número elevado de fallecidos y un hospital que estuvo al borde del colapso con un personal de salud (incluyendo médicos, enfermeros, mucamas, ambulancieros y demás) luchando cuerpo a cuerpo contra el COVID-19.
A ellos hay que sumarles el personal de seguridad y trabajadores municipales que no detuvieron su labor en pos de cuidar la comunidad.
Otro aspecto a destacar fue solidaridad de los bragadenses que respondieron de manera altamente positiva ante la propuesta de un grupo de empresarios e instituciones para ayudar al Hospital San Luis, logrando recaudar una cifra millonaria de dinero que se volcó en la compra de equipamiento e insumos.
Muchos afirman que a partir de las crisis pueden surgir nuevas oportunidades y creo que se puede estar a la puerta de ello.
La pandemia evidenció que varios de los rubros considerados “esenciales” trabajan en malas condiciones, que de no haber sido por la irrupción del COVID-19 el sistema de salud publico continuaba en “terapia intensiva” (aunque quien redacta estas líneas no se anima a afirmar haya habido una mejoría) y que la única manera de superar los problemas es con la unión de todos.

Las mezquindades y miserias de la clase política, ocultada en los primeros meses de esta pesadilla, cayó por peso propio pese a los intentos de mantener una línea de cordura en medio de un panorama complejo.
En el medio, millones de niños en todo el país sin poder asistir a clases y los docentes, de labor sobresaliente, adaptándose a las nuevas herramientas para que los alumnos puedan tener acceso a los contenidos.
Después los temas propios de una Argentina acostumbrada a esto: una economía sin rumbo atada a lo que pasa con el dólar, la pobreza que va en aumento, la estafa a los jubilados, una clase política decadente y la inseguridad que, en mayor o menor medida, afecta a todos.
Este 2020 fue marcado por la pandemia aunque pasaron cosas significativas como la muerte de Diego Maradona, uno de los ídolos populares más importantes del mundo y hasta hace algunas horas, el debate en el Congreso donde finalmente fue aprobada la Despenalización del Aborto.
En fin, esta noche cuando se levanten las copas seguramente todos pidan un solo deseo: que el 2021 sea mejor que año que se fue, para lo cual no se necesita demasiado para que se cumpla.

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin