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“Todos somos familia, siempre sumando, nunca restando, porque seguimos estando…”

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Relato para ser contado: “Hace dos años, la historia de Gonzalo Nicolás se hizo conocida cuando decidió pedirle a una jueza de familia llevar el mismo nombre que su entrenador del club Los Tilos. “Hola, Gonza. Me puse tu nombre, así me acuerdo de vos todo el día”, decía el mensaje. El nene tenía 10 años cuando le escribió esas palabras a su profesor Gonzalo Zárate.
Lo que en ese momento se convirtió en noticia, por el reconocimiento al amor que el profesor le había dado a su alumno de rugby, en realidad, fue solo una parte de la historia de la familia Pérez Ferreyra. Matías Iván, su hermano un año y medio mayor, también le solicitó a la jueza de familia de San Martín que su primer nombre fuera un homenaje a Matías Dreyssig, un operador que lo cuidó y lo contuvo durante el tiempo que vivieron en el hogar Servente en Villa Elisa, La Plata.
“En su momento, solo se supo que Nico había decidido llamarse Gonzalo, pero fue mucho más que eso.

Una historia de coincidencias y amor
Gonzalo Nicolás y Matías Iván vivieron prácticamente toda su vida institucionalizados hasta que conocieron a Facundo y María en 2018. Ellos estaban casados desde 2004 y habían formado una familia de dos. “Al principio no estaba en nuestros planes tener hijos porque llevábamos un ritmo de vida demasiado abocado al trabajo. Tenemos un comercio y además yo soy mandatario del automotor y ella esteticista. De todos modos, siempre habíamos hablado de la idea de algún día adoptar”, explicaron.
Según cuentan desde Santa Fe, donde vive la familia, tenían en claro que la manera de convertirse en padres sería a través de la adopción. “Mi señora también es adoptada y sentíamos que queríamos devolverle a la vida lo que le había dado a mi mujer con una familia excelente”.
En abril de 2018, se enteraron de una convocatoria pública a través de una solicitada en una página web. “Era un llamado del Juzgado de Familia número 4 de San Martín, para personas que estuvieran interesadas en adoptar a cuatro hermanos. Nos anotamos, fuimos a una entrevista, pero no prosperó”, recordaron.
A los cinco meses, los llamaron del juzgado para contarles sobre otra convocatoria para adoptar a dos hermanos que tenían 10 y 11 años. “Sabían de nuestro interés por agrandar la familia y ni bien nos contactaron dijimos que sí y viajamos a Buenos Aires”.
Después de la primera entrevista con el gabinete psicológico, los llamaron para informales que la jueza los quería conocer. “Luego de varias charlas, nos otorgaron un permiso para conocer y visitar a los chicos en el Hogar Servente”, indican.
Así fue como empezaron el proceso de vinculación con quienes hoy son sus hijos. “El 14 de septiembre de 2018 nos conocimos. Llegamos y los chicos no sabían nada, estaban en la escuela. Tuvimos otra charla con el gabinete psicopedagógico del hogar, nos preguntaron si los queríamos esperar y respondimos que por supuesto que sí”.
Gonzalo Nicolás tenía 10 y Matías Iván 11 años y, ese día, se enteraron de que había una pareja que quería conocerlos con la intención de adoptarlos. “No sabíamos si iban a querer vernos porque nuestra visita los tomaba por sorpresa. Era decisión de ellos vernos y se iba a respetar su voluntad. Fue media hora de espera que nos pareció eterna hasta que nos confirmaron que habían dicho que sí”.
“Fuimos a una habitación y gracias a Dios nos conocimos con una soltura tremenda. Nos abrazamos, fuimos a una plaza en la esquina del hogar y jugamos un rato.
Con muchas ganas por parte de todos, empezaron a verse más seguido. Se comunicaban todos los días por teléfono y María y Facundo viajaban dos veces por semana a La Plata para pasar tiempo juntos.
El 19 de octubre de 2018 les otorgaron un permiso por 10 días para que los chicos se quedaran en Santa Fe. “El 29 los teníamos que regresar al hogar. Cuando cargábamos los bolsos para salir, nos llaman del juzgado para que pasáramos con los niños por ahí para tener una entrevista con la jueza. Primero hablamos nosotros sobre la vinculación y les confirmamos que desde el primer momento sentíamos que podían ser nuestros hijos. Después, entraron los chicos que estuvieron una hora reunidos”.
En esa charla, ambos dijeron que no querían volver al hogar y que su deseo era mudarse con María y Facundo a Santa Fe: “Querían despedirse de sus compañeros del hogar así que fuimos para allá y después, con los mismos bolsos que teníamos en el baúl, regresamos a casa”.
Volvieron los cuatro con la guarda provisoria con fines adoptivos por seis meses. Una vez que se cumplió ese plazo, les otorgaron la adopción plena.

EL VALOR DEL NOMBRE COMO HOMENAJE
Facundo recuerda cuando el 29 de octubre de 2018, en medio de los trámites de la adopción, la jueza les preguntó a los chicos si querían conservar sus nombres o cambiarlos. “Les indicó que podían llevar nuestros apellidos y los dos dijeron que sí, que querían llamarse Pérez Ferreyra. Ese mismo día, manifestaron que deseaban llevar como primer nombre el de las personas que se ocuparon de ellos durante los años difíciles. Pasaron a ser Matías Iván y Gonzalo Nicolás en agradecimiento a Matías Dreyssing y a Gonzalo Zárate”.
Los papás hablan de ese momento y se emocionan. Para ellos es increíble como en medio de tanto abandono, un gesto de cariño de alguien que se interesó por ellos les cambió tanto, la vida que eligieron homenajearlos”.

Matías Iván, Matías y Gonzalo Nicolás. Foto: Gentileza familia Pérez Ferreyra.

(Nota escrita por Yanina Sibona -TN)

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