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«Una forma de vida» que a Mariano lo llena de felicidad

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-La historia de un vecino que aplauden todos

El orgullo que sienten cada uno de ellos se da en muy pocos casos. Eso debe ser lo que les permite dejar el miedo de lado cada vez que les toca actuar. Son los bomberos, los servidores de corazón.
Uno de los voluntarios que tiene la ciudad es Mariano Carná. Desde el cuartel que recorre a diario, cuando este aislamiento no estaba en la mente de ningún argentino, repasó su historia.
«Como bombero, el 8 de enero de este año, cumplí 22 años. Una vida. Entré cuando tenía 17 recién cumplidos, como aspirante. Al cumplir los 18, me ascendieron», introdujo.
«En la actualidad, estoy a cargo del área de capacitación. Estoy dentro del grupo de los oficiales que integramos la Jefatura», avanzó sobre algo que considera «lo principal», apuntado a instrucciones generales, aspirantes y brigada de rescate acuático.
En esto de formar lo acompañan Gabriel y Joel. «A veces hay que arreglar algo y colaboramos en otra área de transporte o con materiales. Siempre, de un lado a otro, vamos colaborando con los compañeros», reforzó.
Lo primero que se le vino a la mente cuando escuchó la palabra bombero son esos momentos que lo marcaron. «Por lo general, sobresalen los recuerdos lindos, que son los que quedan más en la memoria, el compañerismo y todas las cosas que vivimos juntos», agregó.
Sin dejar pasar el tiempo, reveló por qué lo que hace es tan especial: «Siempre me gustó, de chico. Tuve la posibilidad de acercarme. Es una forma de vida. Uno todos los días tiene que venir un ratito, porque si no sentís como que te falta algo».
Era fin de enero. Con la miraba a su alrededor, indicó que en la institución «se están consiguiendo muchas cosas», tales como los cascos, la ropa forestal y estructural; y obras en el edificio. Ese «muy contento» que soltó fue más que suficiente.
Sin lugar a dudas, la humildad es algo que lo acompaña desde siempre. Quedó claro cuando habló de su sueño, que es «poder terminar la carrera de bombero, siempre realizándola de la forma correcta».
Tampoco tardó en soltar que ser bombero «es una pasión». «Se lleva muy dentro, muy incorporado. Uno va a tomar mate a algún lado y siempre dejas el auto en el acceso apuntando al cuartel por si pasa algo; o si llevas los nenes a una plaza, es la más cercana. Cosas así. Estás permanentemente pendiente de que pueda suceder algo», añadió.
A final, Mariano agradeció a sus compañeros, por cómo cuidan al vecino; y a las familias, fundamentales en el apoyo necesario para que lo difícil resulte más fácil.

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