Una jugada inesperada: ¿qué se habló en el inicio del diálogo que detonó el proyecto de Teresa García?

La mesa tripartida de negociación estuvo reunida en gobernación hasta las 21 del martes. ¿Qué hablaron?

Una jugada inesperada: ¿qué se habló en el inicio del diálogo que detonó el proyecto de Teresa García?

Por Andrés Lavaselli

 La jugada de Cristina Kirchner que detonó -al menos por ahora- la pelea con Axel Kicillof fue un golpe imprevisto: llegó menos de 24 horas después de la primera reunión de la mesa de negociación tripartita que, en una prolongada conversación que se desarrolló hasta las 21 del martes en una oficina de la gobernación, había acordado eliminar las PASO y mantener la unidad del peronismo, como base para discutir la parte del león del esquema electoral: la fecha de las elecciones y la integración de las listas.

 Al encuentro asistieron delegados de riñón de los tres líderes involucrados en la disputa: Kicillof, Cristina y Sergio Massa. Al gobernador lo representó Carlos Bianco (su espada política principal), y Agustina Vila; por el Instituto Patria se sentaron el diputado Facundo Tignanelli, mano derecha de Máximo Kirchner y Santiago “Lalo” Rébora. En nombre de Massa se sentó su cuñado, Sebastián Galmarini, que suma a su cercanía al líder renovador su condición de politólogo experto electoral y Alexis Guerrera, el presidente de la Cámara de Diputados.

 El funcionamiento de esa mesa había sido acaso el único acuerdo al que había llegado Axel, Máximo y Sergio unas horas antes en una reunión previa, en el quincho de la Gobernación. También habían despejado la certeza que se fue instalando en las últimas semanas de que no había posibilidad de diálogo directo entre Kicillof y Kirchner. Fue cuatro días después de que se cayera una sesión de diputados para tratar la suspensión de las PASO, que había pedido poco antes el gobernador, en forma explícita.

 Según supo DIB, el martes en la gobernación hubo tanteos preliminares y ningún acuerdo firme. Pero quedó bastante avanzado un consenso sobre una hoja de ruta que implicaba suspender las primarias y mantener la unidad como una especie de dos ítems-mantra sobre los que todos están casi fácilmente de acuerdo, para sobre esa base encarar la parte dura de la negociación: qué hacer con la cuestión del desdoblamiento y con qué lógica pensar las listas, desde el método de conformación hasta la posibilidad de las colectoras.

 Por eso, cuando Teresa García presentó, minutos después de la 16 de la tarde siguiente, el proyecto que impide el desdoblamiento, hubo sorpresa en la Casa de Gobierno.

 Según pudo establecer DIB, en este momento las conversaciones están cortadas. “Todo roto”, “si desdobla se pudre” son definiciones que se escuchan a uno y otro lado de la grieta interna. Hoy, Diputados sesionó sin que, como se preveía, llegase al recinto ninguno de los proyectos sobre las PASO que tienen estado parlamentario.

 “Si no hay acuerdo, habrá tres elecciones”, definen cerca de Kicillof. Es una forma indirecta de sostener la idea del desdoblamiento, contra el embate que supuso el proyecto de García. Se reserva, eso sí, la fecha de confirmación, aun cuando el margen de tiempo es exiguo: más temprano que tarde expirará el plazo si lo que quiere es adelantar el comicio. El camporismo, por su parte, reafirmo vía Tignanelli la necesidad de la elección concurrente: expuso argumentos legales-constitucionales para afirmar la idea de que la Legislatura puede tener la facultad de definir el día de las elecciones -el kicillofismo lo rechaza de plano-pero puso un énfasis especial en razones de tipo político. Con una cita sibilina: recordó la coyuntura post 2009, cuando Néstor Kirchner falló en favor de no desdoblar contra un pedido de Daniel Scioli, como decisión-llave del triunfo de Cristina con el 54% de los votos de 2011. Hubo enojo entre los intendentes kicillofistas con esa cita: mutatis mutandis, Kicillof ocupa hoy el rol que en su momento jugó Scioli, el actual funcionario de Javier Milei. ¿El traidor?

 Aunque parece asunto liquidado, varias fuentes sospechan que la negociación no está terminada. Un test será la voluntad del camporismo de acercar voluntades opositoras para intentar avanzar con el proyecto de García: en PRO y LLA no ven con malos ojos la elección concurrente. Pero si eso no ocurre, podría haber margen para una recomposición. Tignanelli, en su declaración, dijo que él “no hablaría de colisión” sino de que “hay miradas distintas sobre el proceso electoral”.

(DIB) AL

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