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Valores, movimiento y un merecido premio por todo lo realizado

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Tras 29 abriles como docente de Educación Física, Marisa Belardo pasó a ser jubilada; su historia, sentimientos y lo que más desea

«Yo siempre rescato el respeto de los chicos, por lo menos, para conmigo, para con mi materia. Es muy lindo, por ahí después de muchos años, cruzarte con alumnos que ahora ya son mamás, papás o que inclusive he tenido a los hijos de mis alumnos. Y que te recuerden, eso es como que me llena el alma», le confesó a La Voz una vecina que se ganó el cariño de todos.
Esas fueron palabras de Marisa Belardo, quien anteayer, luego de 29 años como profesora de Educación Física, se convirtió en jubilada, algo escrito desde el 1º de abril. «Lo que pasa es que me enteré este lunes porque no se podía entrar a un sistema», aclaró.
Su historia con la educación empezó en Normal, escuela que dejó cuando comenzó a estudiar en La Plata. Terminó la carrera y volvió a Bragado, pero no pasó mucho hasta que se instaló en Capital Federal, su lugar por 10 años. En el 2000, regresó a la ciudad, acompañada por su esposo y dos hijos.
«Siempre me gustó hacer deporte, desde muy chiquita. Mi casa de toda la vida es a 2 cuadras de Bragado Club», indicó. Hizo tenis, natación, básquet y atletismo, etapa clave para la elección de su carrera, aunque dudaba «si lo podía enganchar con la docencia».
Una vez instalada en Bragado, pasó por varias instituciones. Las primeras que nombró fueron las primarias 1 y 7, Normal y Nacional. En las dos últimas dio clases hasta hace poco.
Los últimos 5 años del CEF Nº 59 la tuvieron como directora. Acá valoró el grupo humano y el terreno recuperado. «Eso para nosotros fue muy importante», reveló.
Consultada por la Educación Física, respondió que es una carrera «hermosa» que le encantó desde un primer momento. Gracias a su profesión, conoció a muchos compañeros, a quienes les agradeció el «trato muy lindo» y la solidaridad.
Sobre esta nueva etapa, manifestó que la aprovechará para descansar, y estar más tiempo con su familia y amigos. «Lo único que no me pueden hacer despedida», bromeó.
A lo último, Marisa se sinceró: «Estoy muy contenta desde que tomé la decisión. Ya era como que quería ir terminando el ciclo».

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