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VINOTECA LA BODEGA

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Fortificados: mucho más que un vino para postre

¿Quién no ha escuchado hablar alguna vez de un vino Oporto o un Jerez? Es que sin dudas estos son dos de los vinos fortificados más populares del mundo, pero no son los únicos. Hace más de 20 años, cuando la familia Zuccardi decidió hacer su propio vino fortificado sabían que no eran los primeros ya que había algunos otros en el mercado que tenían en su etiqueta la referencia a Oporto, pero ellos querían reflejar ese estilo aprovechando todas las características del terroir argentino.
También tenían en claro algunas cosas en cuanto al nombre que le iban a poner: no querían que remitiese a Oporto, ya que se trata de una Denominación de Origen y el vino se iba a hacer en Mendoza, y no le iban a poner fortificado en la etiqueta, más que nada por una cuestión de marketing. Así nació Malamado, un vino que se ha convertido en líder en el segmento.
“Llegamos a una especie de sigla que era Malamado (Malbec a la manera de Oporto). En ese momento pegó mucho, pero después con los otros vinos cobró otro sentido el nombre de la línea”, recordó Laura Sotelo, brand ambassador de Malamado.
Esta línea nació luego del viaje a Portugal de uno de los enólogos de Zuccardi, él propuso hacer un vino de ese estilo, pero con identidad argentina, por eso fue que eligieron uvas malbec para el primero de sus fortificados.
Hoy la línea cuenta con tres etiquetas: Malamado Malbec, Malamado Viognier y Solería, un vino fortificado de Torrontés, que cuenta con una crianza especial en barricas expuestas a la intemperie, por lo que logra una oxidación especial.

Un acompañante versátil
A la hora de pensar en el maridaje de estos vinos, las preparaciones dulces son la primera alternativa, pero no la única. “Lo que nos gusta resaltar es la versatilidad de estos vinos. Por lo general se relaciona el vino fortificado dulce a los postres y queda encasillado en esa posibilidad. Por su puesto que el consumo junto a un postre es su ámbito más natural, pero se puede usar en coctelería -muchos bartender los han incluido y no solo en tragos dulces-, en cafetería -elegido por paristas para cafés de autor-, y en gastronomía -como ingrediente o maridaje-”, remarcó Laura Sotelo, brand ambassador de Malamado.
“Lo mejor de un vino como Malamado es la parte lúdica que propone y la exploración a la hora de buscar la mejor combinación. Hay cosas que ya están súper probadas y se sabe que funcionan por contraste o similitud de sabores. Lo que nosotros aconsejamos es que los consumidores suelten la imaginación y se animen a probar”, desafió Sotelo.
Un vino fortificado puede ir muy bien con una tabla de queso azul y algunos quesos duros, acompañados con higos en almíbar y frutos secos. Si pensamos en un plato salado, la también cocinera recomienda usarlo para una salsa en reducción o para laquear una bondiola de cerdo con un puré de batata o manzanas verdes.
Visitá Vinoteca La Bodega y elegí uno de estos vinos fortificados; disfrutà de una nueva experiencia.

Pellegrini 2132, tel. 427381. Whatsap 2342 485536.

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