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Conciencia ambiental: como arena al viento

La Argentina es un país maravilloso en cuanto a recursos y diversidad natural, por esa razón nos hemos educado en una cultura donde la conciencia ambiental sobre el uso y cuidado de los mismos pareciera no importar demasiado. Como bragadenses hemos adoptado parte de esa cultura, tendiendo a ser poco cautos en cuanto al uso de nuestros recursos.
Una muestra de nuestra actitud al respecto la vivimos este año durante septiembre y octubre, cuando se instaló en nuestra agenda mediática local el debate por movimiento de tierra en las inmediaciones del canal República de Italia, en lo que se conoce popularmente como las montañas de Mechita. A pesar de los argumentos utilizados por parte de quienes buscaban evitar que las mismas desaparecieran y las respuestas emitidas desde el ejecutivo municipal, lo cierto es que quedó demostrado nuevamente la falta de un espacio tendiente a debatir los temas ambientales y el uso de nuestros recursos naturales.
Nuestra lógica capitalista, nos lleva a debatir sobre aquellas cosas a las que les ponemos un valor de intercambio. De esa manera, si un bien escasea tendrá sentido que debatamos de él, mientras que, si el mismo abunda, perderá valor de cambio y se volverá lógico que no lo discutamos. Así seguramente habrá escuchado con más frecuencia que se debata del petróleo, incluso no le resultará extraño asociar a muchos conflictos bélicos a este bien. Si es un lector en profundidad y curioso seguramente habrá leído de la escasez de agua dulce y hasta de la guerra por esta. Pero si le hablara de la escasez de arena y del impacto que el mal uso de este recurso puede tener en los próximos años, pocos tendrán una vaga idea de esto y la mayoría hasta creerá que es una pérdida de tiempo.

LA ARENA COMO MOTORA DE LA CIVILIZACIÓN
La arena puede parecer el más humilde de todos los minerales, pues prácticamente está en todas partes. Sin embargo, tras el aire y el agua, la arena es el recurso natural más consumido en el planeta y está interconecta con nuestra vida diaria de las formas más cotidianas. Cada proyecto de construcción, camino pavimentado o vivienda tiene arena en su estructura. Lo cierto es que la arena se ha utilizado para la construcción desde la antigüedad, pero fue durante la revolución industrial que se la empezó a utilizar en forma exponencial. Cuando se mezcla con cemento y varas de acero, la arena se convierte en hormigón armado, un material que revolucionó la construcción. Su flexibilidad, resistencia y bajo costo lo convirtieron en insustituible. Las cantidades utilizadas de arena son difíciles de concebir, una casa promedio usa 200 toneladas, mientras que un edificio grande usa 3,000 toneladas. Cada kilómetro de ruta utiliza 30.000 toneladas de arena. Entre 2011 y 2013, China consumió alrededor de 6.600 millones de toneladas de hormigón, un número que supera lo que Estados Unidos utilizó en todo el siglo XX.
Pero también tenemos arena en nuestros autos, en las pantallas electrónica de nuestros celulares o televisores, incluso el propio Telescopio Espacial Hubble o la Estación Espacial Internacional están hechas con arena. La arena es la portadora de dióxido de silicio, un mineral que se encuentra en el vino, en el papel en el que escribimos, en los alimentos deshidratados que consumimos, en el dentífrico, o en los cosméticos. También es fuente de minerales estratégicos como sílice, torio, titanio, uranio, etc. Sin estos materiales básicos, sin arena, ni tarjetas de crédito, cajeros automáticos, ni ciertos plásticos y aleaciones existirían. La arena es fundamental para la innovación. Es el ingrediente silencioso que movilizó a la civilización humana desde su origen y por increíble que parezca, nos estamos quedando sin ella. Mientras tanto se acelera la urbanización y la necesidad de edificios, electrónica e infraestructura aumentará la demanda mundial de arena.

LA IRONIA DE LOS DESIERTOS Y POR QUE HAY ESCASEZ DE ARENA
A esta altura cualquier lector podrá plantear que existe mucha arena en el desierto, siendo la Península Arábiga y el Desierto del Sahara los mejores ejemplos y que esta no está en riesgo de acabarse y deberemos darle la razón, aunque también deberemos aclararles que esa arena no sirve. En el libro “El mundo en un grano”, Vince Beiser explica que los granos del desierto son redondos; han sido pulidos por el viento y el tiempo tan a fondo que no se apelmazan para formar hormigón duradero. Para cualquier proyecto de construcción, los granos de arena deben tener bordes ásperos para que se peguen. La arena de los ríos, orillas, lechos, llanuras aluviales, lagos, costas y las profundidades del mar tiene bordes rugosos, lo que las hace perfectas para uso industrial. La arena del desierto tiene las propiedades incorrectas y por lo tanto se considera inútil. Esto explica por qué los Emiratos Árabes Unidos importan arena de Australia, Arabia Saudita importa de Escocia y Egipto importa de India.
En el pasado, la arena utilizada en la construcción provenía de canteras y ríos regionales, pero esas fuentes ahora están casi agotadas. Pero además al darse cuenta que el dragado de arena de los ríos provocaba más inundaciones, los barcos fueron enviados a alta mar. Hoy gran parte de la arena utilizada en la construcción proviene del mar. Es una industria multimillonaria, asociada a importantes peligros ambientales para el ecosistema marino. Además, la arena marina es salada, lo que no permite su utilización directa para hacer cemento, razón por la cual debe lavarse con agua dulce, con los problemas asociados a la escasez de agua dulce.
Ahora bien, esto no sería un problema si no fuera por el hecho de que la arena no se puede reponer. La creación de arena es un proceso que lleva milenios. El tiempo y el clima desgastan las montañas, las rocas se rompen en pedazos más pequeños hasta convertirse en piedras que se trituran y pulen constantemente en pequeños guijarros y finalmente llegan a ríos y deltas. El problema es cuando se construyen represas para aprovechar la energía hidroeléctrica de los ríos. Se estima que en todo el mundo hay alrededor de 845.000 represas, las cuales atrapan la arena, impidiendo que la mitad de esta llegue al mar. La arena, sobre la que se construyen la civilización y la innovación, no está siendo repuesta por las fuerzas de la naturaleza.

CONFLICTOS POR LA ARENA
La demanda de arena a nivel mundial alcanzó límites inimaginables, las cadenas de suministro globales se estiran cada vez más y más naciones reconocen la arena marítima como un recurso finito como tantos otros. Singapur trata la arena como un recurso estratégico, acumulándola en cantidades masivas y manteniéndola como reserva, algo que es comparable al almacenamiento estratégico de petróleo y gas. En las últimas tres décadas Singapur tuvo un auge de la construcción, la población casi se duplicó, aumentado su superficie terrestre en un 20 por ciento. Esta expansión urbana agotó los depósitos de arena locales, incluido su lecho marino, llevando a Singapur a comprar arena a sus vecinos.
Sin embargo, la arena es uno de los minerales más dinámicos. Cuando se toma debajo del mar, la gravedad compensa la deducción arrastrando granos de arena desde más alto, incluso a grandes distancias. Eso significa que las costas de todo el mundo se están reduciendo. Para las naciones marítimas o las naciones insulares, esa es una complicación a largo plazo, especialmente cuando se tiene en cuenta el aumento del nivel del mar.
Por esta razón la importación de arena por parte de Singapur provocó que algunas islas pequeñas comenzaron a desaparecer en el Mar de China Meridional. Indonesia, por ejemplo, perdió 25 islas mientras exportaba arena a Singapur. Irónicamente la desaparición de las mismas derivó en que los límites marítimos fueran cuestionados, terminando en conversaciones de demarcación fronteriza entre indonesios y singapurenses. En 1997, por esta situación Malasia dejó de vender arena a Singapur, Indonesia y Camboya hicieron lo mismo en 2007 y Vietnam en 2009.
La experiencia muestra que la creciente escasez de arena la está transformando en un recurso estratégico y podría convertirse en una nueva práctica en un futuro próximo. El ejemplo más extremo se encuentra en la India, donde existe la denominada “mafia de la arena” siendo uno de los delitos más importantes en el país y demandando acciones permanentes por parte de la policía.
Lo que está sucediendo en India, Singapur y los Emiratos Árabes Unidos es la manifestación de una crisis que se desarrolla lentamente y que anticipa la llegada de los conflictos por la arena. Existe sólida evidencia científica de que la arena es cada vez más escasa en muchas partes del mundo y cuando un recurso estratégico se vuelve finito, se convierte en causa de conflictos geopolíticos. Los conflictos suelen tener su origen en la competencia por los recursos naturales y los recursos finitos crean conflictos infinitos.

APORTAR NUESTRO GRANO DE ARENA COMO BRAGADENSES
El ejemplo de lo que está ocurriendo con la arena debe plantearnos una mirada amplia y generosa sobre los actuales desafíos que se nos plantean a los bragadenses en este siglo XXI. Entender que un individuo, un grupo de personas o incluso una gestión de gobierno no pueden tener todas las respuestas en materia medioambiental, es un paso adelante. Reconocernos finitos en conocimiento y aceptar que la suma de miradas y enfoques en temas tan importantes como estos, terminan contribuyendo al desarrollo de toda nuestra comunidad, es en principio un gran paso hacia el liderazgo colaborativo.
Recientemente el Intendente Gatica realizó una convocatoria a debatir los destinos de nuestra laguna, algo que a priori resulta fundamental ya que es el principal espacio público de todos los bragadenses y eso debe comprometernos a todos. Sería bueno en esta oportunidad, que el esfuerzo de generar una mesa de debate para toda la comunidad, no termine diluida como pasó con la convocatoria al Foro de Medio Ambiente en el 2.020, o mejor dicho como granos de arena tirados al viento.

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