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Organizaciones ambientalistas piden que se rechacen los planes offshore de exploración sísmica

Diversas organizaciones ambientalistas solicitaron al Ministerio de Ambiente que rechace la explotación sísmica offshore en los bloques CAN 100, CAN 108 Y CAN 114, solicitados por la empresa Equinor. El pedido se funda en que dichos bloques están ubicados en áreas de reproducción y cría de la ballena franco austral. En septiembre pasado, la suspensión de plazos del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) de este proyecto fue comunicada por medio del Boletín Oficial.

Las organizaciones Greenpeace, Eco House Global, Jóvenes por el Clima Argentina, Asociación Argentina de Abogades Ambientalistas, Surfrider Argentina, Asociación de Surf Argentina, Fundación Patagonia Natural, Asociación Civil Kula Earth, Ecos de mar, Organización Mar, Organización de Conservación de Cetáceos Uruguay, Red Interinstitucional Juntos Podemos, Sociedad de Fomento del Barrio Playa de Los Lobos y Organización Fuser, solicitaron que se rechace la explotación de sísmica offshore en los bloques CAN 100, CAN 108 Y CAN 114, adjudicados a la empresa Equinor.
Asimismo, pidieron que se revise el procedimiento de Estudios de Impacto Ambiental que atraviesan las empresas que operan offshore y que se dicte una nueva resolución para éstos, que se ajuste a nuestra legislación ambiental Constitucional, Federal y Convencional y tome los antecedentes de la Corte Suprema de la Nación en Estudios de Impacto Ambiental, considerando en especial la participación pública en la toma de decisiones.
Las organizaciones sostuvieron que la exploración sísmica es el primer paso para la explotación petrolífera en el Mar Argentino. Por ende, los derrames de hidrocarburos, cuya probabilidad es de un 100% de acuerdo a un estudio del UNICEN, pueden afectar seriamente a las costas y al ecosistema marino.
De acuerdo a lo manifestado en el petitorio, “la apertura de nuevas fronteras hidrocarburíferas y de las emisiones que emanan por la quema de hidrocarburos, en un contexto de emergencia climática global, implica responsabilidad solidaria con las generaciones presentes y futuras y con el resto de los países”.
Y agrega: “Considerando las emisiones actuales de los países, los científicos estimaron que en una década se alcanzaría a colmar el presupuesto disponible para alcanzar 1.5°C de aumento de temperatura. Ello nos expone a cambios en la disponibilidad de agua, en la hidrología, en las precipitaciones y en la productividad de las regiones; inundaciones, incendios, sequía, erosión de suelos y olas de calor”.
En comunicación con InfoGEI, las organizaciones peticionantes indicaron que “Los bloques CAN 100, CAN 108 y CAN 114, según manifestaron, se superponen con el Frente Talud, área prioritaria para la conservación de la biodiversidad. Fue incluida en el Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas sancionado por Ley en 2014. De ella dependen la pesca y el turismo en gran parte de la costa atlántica a lo largo de toda la Patagonia. La población de ballena franca austral del Atlántico Sudoccidental, que fue declarada Monumento Natural por la Ley Nacional 23.094 en 1984, transita estas áreas ya que los Golfos Nuevo y San José son áreas de cría, reproducción y socialización en los meses de invierno y primavera”, concluyeron.

Fuente: (InfoGEI)Jd

Una de las activistas ambientales exhibe un cartel pidiendo salvar a las generaciones futuras. Foto: Juan Pablo Eijo/Greenpeace/InfoGEI

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