Dialogamos con María Claudia Sagardoy, quien nos contó acerca de este proyecto y de cómo comenzó.

A Claudia, lamentablemente, le tocó atravesar el maldito cáncer, una enfermedad muy dura a la que decidió sacarle provecho.
Fue por esto que le dio inicio a la realización de pelucas seis meses antes de la pandemia.
Comenzó a viajar a la ciudad de 9 de Julio para así aprender, algo que sucedió rápido. “Mi sueño era crear pelucas en Bragado y por suerte pude, se fueron agregando personas y desde el momento que empecé, no paré”.

Se fue capacitando, acompañaba a otras personas, a enseñar, a otras ciudades. Por esta razón, ahora pertenece al banco de pelucas solidarias de toda la República Argentina, enviando su trabajo a todo el país, lo más lejos que ha llegado a sido El Chaco.
“Fuimos invitados al tercer encuentro nacional de pelucas solidarias, había gente de todas las provincias”, menciona Claudia.

Ella hasta ahora venía haciendo las pelucas siempre con el pelo hacia delante, ahora gracias a una de las capacitaciones a la que asistió podrá hacer con rayas.
Participó de cursos muy intensivos, de muchas horas, algo agotador pero gratificante. El grupo que conforman vecinos de nuestra ciudad son alrededor de seis.

Belén Rodríguez, Cintia Franzolini, Carlos Coñequir y Olga Alonso, son quienes la acompañaron a Bahía Blanca. Estuvieron allí alrededor de 4 días y a partir de ahora serán invitados no tan solo para participar, sino también, para enseñar: “de a poquito vamos avanzando, ya tenemos tres lugares para ir”.

En la gran celebración que representa nuestra ciudad, Fiesta Nacional del Caballo, tendrán un puesto frente a la escuela N°1, dónde harán recolección de cabello, el mismo debe ser mayor a 20 cm, debe ser cortado en seco. “Nos hace falta, toda aquella persona que quiera donar, puede hacerlo”, acercándolo a Pellegrini y Falcón, negocio del cual es dueña Sagardoy.
“Lamentablemente en Bragado y en todo el mundo, hay mucho cáncer, nosotros aportamos un granito de arena” y cuan necesario es el mismo, tan necesario es poder ver qué el arco iris puede salir a pesar de la lluvia, que podemos ver un poquito de sol en tanta tormenta”.

Las pelucas son entregadas de forma gratuita, cuando finalizan su tratamiento o ya les ha crecido el pelo, son solicitadas, para poder ayudar a alguien más con este duro proceso que lleva muchos cambios, tanto físicos como mentales.
“Lo más dolorosa para mí es enviar pelucas a las nenas; me afecta mucho”.
Ha sido invitada a un curso de generación de implantes mamarios, al cual va a asistir, porque si de ayudar se trata, ella no se piensa quedar de brazos cruzados. Los invitamos a que la conozcan y no duden en contactarla si necesitan lo que ofrece.

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