-Por Gonzalo Ciparelli

Posee certeza y validez el mencionar que durante su vida, todo ser humano va a estar expuesto a situaciones y momentos en donde participan activamente todos los sentimientos y emociones que lo van a intentar conducir de manera natural a un equilibrio. Esto debe ir acompañado de su predisposición, para sacar de ellos aprendizaje. El tiempo es crucial.
Todo ser humano entonces suele actuar dependiendo de cómo lo afecte el entorno, y esto participa en dicho equilibrio, claro.
Acompaña bien a todo lo mencionado, un borrador que nació espontáneamente hace unos años, y tuvo sus modificaciones hasta convertirse en un escrito.

Suelo ser piedra.
Suelo sentir demasiado.
Suelo ser nervios.
Suelo ser calma.
Suelo moverme con comodidad, pero también en ocasiones suelo ser inseguro.
Brillo, me opaco.
Acelero, freno.
Creo pensamientos sanos, insanos pero siempre logro introspección.
Soy de gran poder en la memoria visual y no demasiado en la auditiva. Recuerdo momentos sin palabras y tal vez me he perdido el escuchar y grabarme un “me haces bien” y “te amo”.
Suelo confundir el fuego con agua.
Suelo ser egoísta, y también entender por qué nadie sabe sus tiempos, solo los respetan cuando es necesario.
Suelo, por sobre todas las cosas ser yo, buscando siempre actuar sanamente.
Suelo lastimar, suelo curar.
Suelo lastimarme y recordarme curar. Suelo lograrlo, con tiempo e introspección.
Suelo desear crecer. Y suelo también desear amar, o mejor dicho, aprender a amar y coincidir.

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