-Por Gonzalo Ciparelli

Frente a la nostalgia que me visita observando la ventana, que se resume en esa gota que resbala y parece no tener principio ni fin, pienso en si me arriesgo o en si me estanco.
Estancamiento por costumbre
Estancamiento por miedo
Estancamiento por suponer que la realidad no va a cambiar
Estancamiento inconsciente por no entender que debe y merece ser profundizado
Estancamiento por ansiedad y estrés
Estancamiento por crear expectativas constantes
Estancamiento emocional por inseguridad y memoria
Estancamiento por falta de constancia
Estancamiento por cambios de humor que derrumban la voluntad y perseverancia
Estancamiento por el ahogo de repensar todo
Estancamiento por sobrepasar todo lo anterior y hacerlo extremo, mientras todo se resume en un: Todo en demasía es insano
¿Quién te dice que por esas cosas de la suerte, el destino o el accionar… un día arriesgamos todo y terminamos ganando más de lo que pensábamos? ¿Y si gracias a arriesgar se nos abren más puertas…? aquellas que creíamos nunca íbamos a encontrar la llave.
Arriesgar, arriesgar y arriesgar, y si se siente la tan indeseada sensación de que se fracasa, intentar y trabajar la sensación de fracaso que todo ser humano en algún grado posee, pero nunca, jamás, dejar de arriesgar e intentar. Todo se resume en penas y glorias. Las primeras aparecen cuando se abandona. Las segundas aparecen como premio de haber intentado y nunca rendirse.
Se termina un año, comienza otro. Si algo no se logró concretar, mantengamos el optimismo de saber que estamos más cerca de conseguir aquello que tanto anhelamos.
¡Felicidades y buen año nuevo!.

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